jueves, marzo 15, 2007

Suecia, el imperio escandinavo


Si hay una palabra que describa Estocolmo, la capital de Suecia, en una sola esa sería Magnífica. Es una urbe exageradamente bella, limpia, moderna y a la vez llena de historia, enclavada en un uno de los mejores lugares de este planeta: sobre trece islas situadas entre el Lago Malaren y el Mar Báltico, unidas unas con otras por medio de una cadena de 50 puentes. Sinceramente, me dio muchísima lástima que mi visita no fuera más larga, tal vez por eso sería a uno de los lugares que regresaría con gusto y, si de mí dependiera, escogería para vivir.

Estocolmo es considera como una ciudad clase Gamma, es decir una Ciudad Clase Mundial (Tokio, París, Londres y Nueva York encabezan la lista), cuenta con dos millones de habitantes y es la residencia de la casa real sueca y del rey Carl Gustaf XVII (en realidad, el rey vale madre… la hija menor, la princesa Madelaine, es una diosa, trozo de mujer. Aunque el punto de las mujeres suecas tiene un apartado especial más adelante).



La ciudad tienen sus orígenes en el siglo XIII, cuando fue fundada por Birger Jarl, regente del Imperio Sueco, como fortaleza para defender el floreciente comercio de la ciudad de Sigtuna, que con el paso de los años fue perdiendo importancia. En los siguientes 50 años, Estocolmo se convirtió rápidamente en un puente vital para el comercio de hierro y en uno de las principales ciudades de Suecia. Después de una larga y sangrienta guerra con el rey Christian I de Dinamarca (mi querido tatarabuelo), el imperio sueco sale victorioso y Estocolmo es proclamada capital en 1419.

A pesar de que Suecia es un país más conocido por su pacífica vida, dos asesinatos políticos la pusieron a Estocolmo en la escena mundial : la muerte a tiros del Primer Ministro, Olor Palme, en 1986; y el apuñalamiento de la ministra de Asuntos Exteriores, Anna Lindh, en el 2003.




Bueno, paremos de historia sueca y vayamos a la mía. La Adri, que ya ha estado un par de veces en la ciudad, fue la guía oficial del evento, por lo que sólo escogí los lugares que quería visitar y ella me recomendó algunos otros.

El primer objetivo fue visitar el City Hall (Stadshuset, en sueco), sede de la ceremonia de los Premios Oscar, a no, puta, eso es Los Angeles, digo, donde entregan los Premios Nobel desde 1924 y que fue diseñado por Ragnar Ostber, el más célebre de los arquitectos suecos. .

El lugar es conocido como el Salón Azul, pero de este color no tiene absolutamente nada, más bien es enteramente rojo, porque está hecho en su totalidad de ladrillos color carmesí y está construido al estilo de una inmesa plaza italiana y rematado con uno de los órganos más grandes del mundo. A mí me pareció como el Palacio de Venecia (aún no lo he visto en persona, pero por las fotos que he visto se me hace similar), con delgadas columnas en la parte inferior sosteniendo una sólida y compacta construcción en la superior. El salón sigue manteniendo el nombre de Azul porque en el diseño original estaba contemplado que iba a tener ese color, pero Ostber cambió de idea porque le gustó el color de los ladrillos al descubierto y así lo dejó.

Me gustó también el salón de debate de los concejales, que se asemeja al casco de un enorme barco vikingo, con el detalle de que está pintado de tal forma que han tratado de representar el cielo al descubierto. Otro salón fantástico es el Salón Dorado, construido al estilo bizantino, y a mi modo de ver aparte de eso bastante oriental, y que causó gran polémica. Igual, es algo maravilloso de ver.




La vida de Estocolmo gira alrededor de Gamla Stan, o la Ciudad Vieja, la parte más antigua y que ahora está llenos de cafés, restaurantes, pequeñas tiendas y algunos negocios de artesanías y recuerdos. Ahí nos dimos el lujo con la Adri de tomarnos un cafecito, acompañado de un rollito de canela, para pasar un poco el frío de los últimos días invernales y darnos la platicada.

También visitamos Skansen, un museo al aire libre que fue fundado en 1891 para mostrar la vida en las distintas regiones de Suecia (antes era un país mucho más inmensa, pues Noruega estaba bajos sus dominios y gran parte de Finlandia, que luego pasó a convertirse en un ducado ruso). Skansen cuenta con un pequeño zoológico donde pude ver animales que nunca había contemplado antes, como los alces, el glotón, el zorro del ártico (medio chafa porque no era blanco, sino rojito), una lechuza gigante que no me acuerdo el nombre pero era igualita a la que salía en Harry Potter, el lince, los jabalíes y los búfalos.

Skansen fue idea de Artur Hazelius, un maestro sueco fascinado por el folklor, quien recorrió todo el país y compró 150 diferentes clases de casas, graneros y hasta iglesias, las desarmó pieza por pieza y las envió a Estocolmo. Hazelius buscaba de ese modo conservar para las futuras generaciones la forma en como había vivido Suecia hasta antes de la industrialización.


Una de las atracciones que más me gusto fue el Museo Vasa, que alberga los restos de la nave imperial de guerra Vasa, que se hundió en su viaje inaugural en 1628. El navío era el más imponente de su época y en muchos sentidos innovador. Contaba con una doble hilera de cañones a cada lado, 64 en total, y una triple en la proa. Si hubiera salido a la perfección, el Vasa hubiera sido la máquina de guerra más atemorizante en su época.

El problema surgió porque el rey Gustavo Adolfo II, quien estaba en guerra con Polonia, presionó tanto por la construcción que se pasaron por alto muchas pruebas, a pesar de que los fabricantes de naves suecos no tenían tanta experiencia en el diseño de barcos como ese. Al final, el barco se hundió a una profundidad de 30 metros y la misma cantidad de personas murieron, incluyendo algunos oficiales de navegación.
El Vasa se hundió por varias razones. La principal fue que su centro de gravedad estaba mal equilibrado; y luego por su exagerado peso, unas mil 300 toneladas en total. El hundimiento fue un golpe desastroso para la armada sueca y también para la economía del país.

El barco fue rescatado en 1961 y dese 1981 se encuentra en exposición, convirtiéndose en el principal museo de Suecia, con unos 800 mil visitantes al año.
Lo otro impresionante de Suecia son las mujeres. Creo que es uno de los pocos estereotipos que me han parecido verdad: la mayoría son guapísimas, sin importar si son o no rubias o si tienen o no los ojos claros. Hanna, mi compañera, es un buen ejemplo de ello.

Hubo lugares que se quedaron sin visitar porque no me dio más tiempo o porque se encontraban cerrados por haber sido aún época invernal: como el Museo Nórdico, el Palacio Real, el Parlamento Sueco y la Catedral de San Nicolás.



En el centro de Suecia


La ciudad donde más tiempo pasé en Suecia es Orebro, donde Adri está estudiando una maestría bastante interesante llamada Periodismo Global y en la que hacen mucho énfasis en la cobertura de los conflictos mundiales más importantes que están ocurriendo en este momento.

Ahí también se encuentra viviendo una comunidad de salvadoreños, unos 60 en total, por lo que aproveché para pasar los días de mi Iniatitive Week colaborándoles en una pequeña celebración que se tenían para el Día Internacional de la Mujer (por estos lados se celebra en marzo). Estaba bastante interesado en ver cómo viven los salvadoreños en el exterior, conocer sus preocupaciones y metas, cómo mantienen sus lazos con el país. Digo, aunque no me considero un fugado de mis tierras, esta sería la segunda vez que salgo del país y estoy casi seguro que no va ser la última.

Conocí a Juan Flores, el líder de la comunidad, el típico modelo de salvadoreño del que nos sentimos orgullosos: campechano, humilde, trabajador y desinteresado. Hicimos buenas migas con Don Juan, o “Don John”, como le decía por molestarlo y espero que venga a visitarme a Irlanda. Tengo una invitación de nuevo a Suecia, algo que me encantaría hacer, pero es justo en las fechas que vienen mis papás, así que se las quedaría debiendo.

También hice amistad rápido con los amigos de la Adri: Besnik, de Albania; Ning, de China (que causó sensación en la fiesta de salvadoreños y le cayeron un su par de calzoncillazos); Pooky, de Indonesia; y una de bélgica que ya no me acuerdo cómo se llamaba. Al Besnik hasta le terminé cuidando a Berta, su hamster, porque el maje fue a ponerse pedo a Amsterdam.

A pesar de que es la séptima ciudad en tamaño de Suecia, Orebro es una ciudad bastante pequeña con sólo un par de lugares destacados: el Castillo de Orebro y Wadkopping.

El Castillo de Orebro es una impresionante construcción mediaval, ubicada en una isla en medio del rio Svartan, justo en el centro de la ciudad. Fue edificado por el rey Gustavo Vasa como casa veraniega, aunque nunca la utilizó. Mientras que Wadkoping es un museo al aire libre, con casas antiguas que datan de hace unos 200 años.

La municipalidad de la ciudad y también su iglesia principal me parecieron lugares interesantes también, pero aparte de eso y una bien delimitada área comercial, es una ciudad para vivir y trabajar.
Busqué que personajes importantes de la historia habían nacido en Orebro, y aparte de un escritor que no me suena, sólo encontré que Mary Stavin es originaria de ahí. No dan quién es Mary Stavin? Bueno, no los culpo. Y aunque fue Miss Mundo es más famosa por lo que hizo en el mundo del fútbol. Así como oyen. Mary Stavin es la bella mujer que estaba desnuda en una cama forrada con billetes junto al futbolista George Best.


Noruega, el puerto de los Vikingos


El viaje a Noruega salió de mi locura de aprovechar lo más que pudiera mis días de Iniatitive Week y decidí agarrar el avión de regreso a Irlanda saliendo de Oslo. Era la única oportunidad que tenía de conocer ese país y decidí no desperdiciarla, a pesar de que me iba a tocar más cansado.

Bueno, tomé un tren en Orebro y después de 5 horas, la mayor parte atravesando solitarios bosques o a la orilla de lagos casi congelados, llegué por fin al “Camino del Norte”.

Oslo no fue la ciudad que esperaba. Tal vez porque venía de ver Estocolmo que es una ciudad llena de historia y llegué a una que es mucho más modernista y sencilla; tal vez porque tenía una idea preconcebida de que iba a ser una urbe perfecta ya que Noruega tiene el índice de vida y el PIB per cápita más alto del mundo. Tal vez fue porque no alcancé a ver muchas cosas que llevaba en mi plan. No sé porqué fue, pero en resumen me decepcionó.

Creo que lo mejor de Oslo es su ubicación geográfica, ya que es un puerto natural rodeado e muchas colinas y montañas que estaban completamente cubiertas de nieve. Actualmente, viven unas 600 mil personas en la ciudad y unas 100 mil más en los alrededores.

La ciudad llevaba mi nombre, Christiania hasta hace un siglo, en honor al rey noruego Christian IV, quien reconstruyó la ciudad en 1624, después de que fuera destruida por un incendio. Pero en 1924 se decidió regresar al nombre original. A pesar de eso, hay muchas calles con el nombre de Kristian o Christian, debido a la larga lista de reyes noruegos con ese nombre.

Oslo fue fundada en el año 1049 por el rey Harald Hardrade, pero se convirtió en la capital del reino noruego hasta el reinado de Hakom V, en 1299. Un siglo después, la ciudad pasaba a ser parte del reino de Dinamarca y así seguería hasta que Suecia se adueñara del territorio. En 1905, Noruega obtuvo su independecia.

Las atracciones de la ciudad incluyen el City Hall, con sus dos torres gemelas y donde se entrega el Premio Nobel de la Paz; el Palacio Real, que fue construido en 1825; el museo Ibsen, que recoge lo más importante de este escritor noruego; el Parque Vigeland, una colección de esculturas al aire libre; y varios museos.




Hubo cosas que me impactaron como el museo del FRAM (lo más divertido es que eso fue lo que más me gustó y ni sabía que existía hasta que la Adri me contó) y que alberga la historia de la primera embarcación que llegó al Polo Norte y que fue parte de muchas expediciones a la Antárctica entre 1893 y 1912. El FRAM, que significa “Adelante”, es la embarcación de madera más sólida jamás construida. El barco entero se encuentra en el interior del museo.

El otro museo sobre navegación es el Museo de las Naves Vikingas, que contiene 3 barcos vikingos originales, de más de mil años de antigüedad y que fueron encontrados enterrados como parte de una ceremonia fúnebre en distintos sitios alrededor del fiordo de Oslo.

Los vikingos son una de las culturas más conocidas en el mundo, tal vez por su estereotipo de gigantescos hombres fornidos y barbados, con rubias trenzas y usando cascos con astas de toro. Lo del casco es un invento de los medios de comunicación, nunca los usaron; lo del estereotipo de ser rubios y fornidos si tiene más fundamento, porque eran pueblos de origen gérmanico.

Sea como sea, los Vikingos influyeron muchísimo en la historia de Europa. Primero, no estaban establecidos sólo en Noruega, como normalmente se cree, esa era sólo una rama de ese pueblo, las otras dos estaban en Suecia y Dinamarca. Lo que si es verdad era que los vikingos noruegos eran los mejores navegantes de esos años y eran excelentes guerreros. Atacaron y conquistaron Inglaterra e Irlanda, llegaron a Paris navegando por el río Sena y la saquearon; fundaron colonias en Rusia, Italia, España y colonizaron Islandia y Groenlandia.

Ahora está confirmado que fueron los primeros europeos en llegar a América. En 1978, fue descubierto en Canadá un asentamiento vikingo llamado L'Anse aux Meadows (La ensenada de las Medusas), conocido como Leifbundir en las antiguas leyendas de ese pueblo, y que data del siglo XI. Colón fue el primero en explotar las riquezas, eso es diferente.



Munch, el genio del norte


Edvard Munch es, por mucho, el artista más célebre no sólo de Noruega, sino de toda la región de Escandinavia. Sus pinturas, marcadas por el estilo del expresionismo y por el simbolismo, normalmente versan sobre temas de angustia existencial y de depresión. El artista estaba tan conciente de sus tendencias que aseguraba que si Da Vinci había buscado disecar cuerpos a la perfección, él había intentado disecar almas.

Su expresionismo se fundamenta por la fuerte gesticulación de los personajes en sus pinturas; y su simbolismo, por los colores que utiliza, que no representan a la naturaleza sino sentimientos o emociones. La mejor muestra de ello es El Grito, pintada en 1893, y que es su obra más conocida.

El Grito fue robado en agosto de 2004, en un crimen que conmocionó a todo el país. Como que a Francia le hubieran robado la Mona Lisa (aunque ladrón que roba ladrón tiene 100 días de perdón, y como ellos se la timaron a Italia, bueno, algo de justicia habría), o que le quitaran Las Meninas a España. No pongo casos nacionales, porque sé que si se robaran algún cuadro de Valero Lecha o de Rosa Mena Valenzuela en El Salvador, yo creo que el 99.9% de la gente no tendría ni idea de que le han robado un tesoro al país. Yo creo que el país se conmocionara más si le robaran el carro al Gordo Max o a la Tenchis Céliber pues, con eso digo todo.

Bueno, sea como sea, El Grito fue recuperado dos años más tarde y por esa razón no lo pude ver, porque aún lo están reparando de los daños que sufrió. Pero si pude apreciar otras pinturas reconocidas como El Vampiro (que es parte de sus series de amor y en el que aparece una mujer pegándole tamaña mamada en el cuello a un compadre que yo creo que está bolito), el Niño Enfermo, el Gólgota y varios de sus famosos autoretratos.

Munch tuvo una vida triste: su madre y una de sus hermanas murieron cuando él era niño, otra hermana estaba choyada, su padre le pasó diciendo que se iba ir al infierno por pecador y su otro hermano se murió poco después de casarse. No hace falta ser psicólogo para darse cuenta que el compadre estaba medio salado y que de ahí le sale todo lo pesimista en sus obras.



martes, marzo 06, 2007

A medio camino


Un segundo puede parecer rápido, pero un segundo con la persona que se ama puede ser una eternidad de dulzura; o un segundo, con una cacerola caliente en la mano, puede ser un interminable infierno. Eso lo dijo Einstein, no me acuerdo si fue así exactamente, pero fue él quien habló por primera vez de la relatividad. Así me han parecido estos seis meses: relativos.

A veces, cuando pienso en toda la gente que quiero, en especial mi familia, en todo lo que me he perdido allá, me parece larguísimo, y siento que lo que queda va ser más largo aún. Aparte, y aunque Taura diga que sólo paso jodiendo, algunos días el trabajo suele ser pesado y eso hace más difícil sobrellevar el tiempo. Pero otras tantas, cuando pienso en todo lo que me falta por conocer y aprender, en ver, en admirar, en decir “ahí estuve yo, no me den paja, cabrones”, pues siento que es poco tiempo, demasiado corto.

Creo que vivir en comunidad y trabajar por un proyecto en común ha sido una gran experiencia. Fue y es difícil en muchos casos, en especial porque nunca hallé un chero del alma, un pana de a toda madre, alguien con quien compartir los desvergues, las locuras o las metidas de pata. Eso es lo que más he extrañado acá. Sí he hallado amistades sinceras, y me siento muy bien con Hanna, Marian, Niki, Daniel y Ochanya; pero creo que solo con Niki y Hanna hay un nivel más de solo una buena relación. Cuando estuvo Jannete, si sentía que había algún lazo, talvez por el sólo hecho de saber que también venía de El Salvador me sentía más confortable. Con los demás, en especial con los 3 voluntarios de Belfast, no sólo nunca hice una buena relación, sino que al contrario, ha sido una mala y en muchos casos turbulenta experiencia.

Me acuerdo de los primeros días, cuando me sentía agobiado por el choque cultural y por la sensación de que nos ven como indios, hasta que llegué a la sabia conclusión: Que coman mierda, si yo soy capaz acá y en China, yo he sido alguien en la vida, siempre me he ganado el respeto y el cariño de los que han querido. Y así fue. Ahora la diferencia entre ellos y la mía es abismal. A veces si he quedado de huevón y, sobretodo, de impuntual (aunque acá impuntual es llegar 3 minutos tarde, no la media hora de allá), pero estoy seguro que piensan que soy inteligente, con mucha capacidad, humor, ganas de aprender y enseñar, que así como todo buen salvadoreño llega siempre de último pero también que es el último en irse.

Mi relación con mi coordinador, Robert; con el director, Ronnie; con los otros guías de trabajo, Kai y Helen, es más que excelente y sé que con lo que he hecho el puesto para un nuevo salvadoreño está garantizado.

Pero he hallado amistades sinceras afuera del centro. En David y Rachel, mi host family, he hallado un verdadero apoyo y cariño. Aparte, creo que he aprendido mucho de ellos, porque tienen una visión menos contaminada de lo que pasa en El Salvador. Aparte, sé que le tienen un gran cariño al país y que tanto ellos como yo están interesados en hacerlo mejor. Cuando David dijo hace pocas semanas que, en la ahora larga lista de salvadoreños acá, yo era una de los mejores, me hizo sentir muy bien, no sólo por mi vanidad, sino porque venía de un hombre al que le tengo mucho respeto por su inteligencia. También he sentido gran cariño, e igual respeto por sus ideas, con Duncan y Susie, que me han tratado super bien cuando me he tenido que mover a Belfast. Iguales sentimientos tengo hacia Rachel Craig, Jimmy y Ann Jack y muchas otras personas

Cosas que he aprendido? Pues el sólo hecho de vivir en otra cultura, totalmente distinta, ya es ganancia. Por eso trato de viajar, porque aún me quedan “ojos de asombro”, como me decía Don Paquito Escobar cuando me describía, porque aún me gusta preguntar como un niño de cuatro años que siempre tiene un “porqué” en la boca y busca obtener una respuesta.

Creo que tener preguntas es ganancia cuando se está interesado en buscar las respuestas. Ahora quiero saber cómo Noruega y Suecia pasaron de reinos enteramente rurales y casi desplobados hace cien años a ser el primero y quinto país en desarrollo humano del mundo. Cómo Irlanda ha hecho para frenar la violencia y hablar de reconciliación después de tener un odio más ancestral que el que tenemos en El Salvador. Cómo Alemania trabajo su reconstrucción, económica y de identidad, y mantenerse como potencia después de haber sido derrotada en dos guerras. Cómo ha hecho Suiza para enseñarle a su gente a obtener más dinero al conservar sus recursos naturales más que al explotarlos. Cómo Londres está haciendo para sobrellevar los problemas que la cosmopoliticidad crea.

Que estas preguntas no los engañen. Antes pensaba que vivíamos en la edad de piedra en El Salvador y que estábamos a años luz de alcanzar algún desarrollo. Ahora pienso que hay que trabajar con más fuerza, con más inteligencia, con más visión en el país, porque aunque no lo crean, El Salvador tiene una buena base, no estamos tan perdidos como creía antes de venir acá. No digo que va ser fácil, solo digo que hay una esperanza, una posibilidad de poder resolver los problemas del país, especialmente los que afectan a los más pobres.

Por último, en estos seis meses he viajado a siete países (Irlanda, Reino Unido, España, Alemania, Suiza, Noruega y Suecia) y sé que vendrán muchos más en los meses que me quedan.

Nos vemos en Septiembre

martes, febrero 27, 2007

Area 438 Row FF Seat 13

Así es. Para que los que acertaron, el título de este post es el asiento que ocupé en el partido entre el Celtic y el Milán, por los cuartos de final de la Liga de Campeones, en el mítico estadio del Celtic Park. Y tal como suponen, los que ya tienen la experiencia de haber logrado conseguir el boleto media hora antes de un gran partido en Europa, fue en el último asiento, en la última fila y en la última tribuna. Literalmente como dijo Taura, que se echó un mascón del Madrid en el Bernabeú en las mismas condiciones, quedás en el “quinto culo”.

Cuando vine a estos lados, traía la idea de ver a cómo diera lugar un partido del Real Madrid jugando en su cancha, sueño que todavía no he cumplido pero que está en la agenda de próximos viajes. Con eso me conformaba. Pero buscando información para escribir acerca de la rivalidad entre los dos grandes equipos escoceses (y al mismo tiempo irlandeses), el Celtic y el Ranger, me topé que los dos estaban vivos en las diferentes copas que están jugando y... sorpresa.!!! tenía días libres justo en la fechas en las que se jugaban los cuartos de final de la Champions y el partido iba ser en Glasgow.

Así que de la nada y casi de inmediato comencé a hacer planes. Lo primero fue desilusionante: la página web del Celtic anunciaba que 58 mil entradas ya estaban vendidas o reservadas y que sólo quedaban las que se iban a enviar a Italia. Como me dijo Jimmy, el escocés que trabaja acá: “Si conseguís una entrada voy a estar celoso, porque va ser casi imposible”. Robert, mi coordinador y quien trabajó en Escocia, estuvo ayudándome a conseguir el tiquete pero todas las llamadas que hizo siempre obtuvieron la misma respuesta: va ser un milagro, ya todas las entradas están vendidas.

Y así fue, confiando en los milagros compré el boleto de avión y me fui decidido a encontrar el tiquete afuera del estadio.

Me quedé en la casa de Sarah Brown, una chera buenísima onda que trabaja con los jóvenes en Glasgow y que tiene frecuentes contactos con Corrymeela. La suerte empezaba a tomar forma porque ella vive a tan sólo 10 minutos a pie del estadio. Llegué al Celtic Park temprano y pasé dos horas buscando el boleto sin suerte. Lo más cerca que estuve fue un tipo todo mafioso que me ofreció el trato de venderme seis entradas por un precio elevadísimo. Empezaba a desilusionarme y me consolé buscando una mejor posición para ver por lo menos llegar a los jugadores.

Los primeros en llegar fueron los del Celtic, y el recibimiento fue apoteósico. Eran miles de fans los que estaban afuera (los Bhoyz tienen la fama de ser una de las barras más fieles y aguerridas en el mundo. Para muestra: cuando el Celtic disputó la final de la Copa UEFA hace un par de años, más de 80 mil fans viajaron a Sevilla para apoyarlo). Fue emocionante oir cantar “You never will walk alone”, el himno del equipo, un canto que sólo cesó unos minutos antes de finalizar el partido, cuando la defensa del Milán hizo añicos los sueños de los escoceses.



Para ser sincero, del actual equipo escocés se muy poco, y para mí sólo eran reconocibles las figuras del danés Thomas Gravesen y las del japonés Nakamura, también me sonaba el capitán Neil Lennon, pero hasta ahí. Pero el Celtic es uno de los equipos más famosos del mundo, con una historia envidiable. Ganó la Liga de Campeones en 1967, con sólo jugadores locales ( y cuando digo locales lo digo literalmente al extremo. Los “once leones de Lisboa” eran católicos que nacieron y vivían a menos de 4 kilómetros del estadio) y dos años después fue subcampeón. Es el vigente campeón de Escocia y ha ganado la liga de ese país por lo menos en 38 ocasiones, sólo superado por el Rangers.

Como por magia, cuando los jugadores del Celtic entraron a los camerinos, la multitud desapareció. Sólo quedaban un centenar de aficionados del Milán esperando a su equipo, coreando la figura de Kaká. Hice un nuevo intento y sólo me topé otra vez al mafioso que me ofreció el mismo trato.

Ni modo, regresé otra vez a ver si veía al Milán. Y a los pocos minutos apareció el bus y comenzaron a descender uno por uno. Intenté tomar fotos, pero estaba lejos y no había mucha luz y pensé que hay ocasiones que el párpado es el mejor obturador y la retina es el mejor lente fotográfico y decidí mejor verlos. Que la foto me quedara en el recuerdo y no en un archivo JPG.



Creo que no soy un loco del fútbol, pero si me entusiamó cuando vi a Kaká y Dida, a Pirlo, a “Rhino” Gattuzo y al Pipo Inzaghi; pero sobre todo, cuando vi al capitán de la azurra y los rosseneri, al que para mí es el mejor defensa de los últimos veinte años, campeón del mundo y leyenda: Paolo Maldini, el número 3. Jugadorazo.

Cuando regresé a la realidad, ya sólo quedaba poco más de media hora para que el partido empezara. Pero enfrente de la tienda del Celtic, cuando ya daba por perdido todo, vi una mano con un boleto en el aire. Fue todo lo que necesitaba.

El partido terminó con empate a cero. El famoso “catennacio” italiano fue el que mejor supo llevar las riendas del partido. El Milán y el Celtic se llevaron un empate, yo me llevé mi primer gran partido.

P.D. Dos semanas después, el Milán venció al Celtic en el partido de vuelta. Un golazo de Kaká, que al final pudo vencer la resistencia de Boruc, en los últimos minutos del extratiempo terminaron con la aventura del Celtic.

lunes, febrero 26, 2007

Glasgow, la ciudad gris de los cuentos de Ende

Era gris, tremendamente gris, y no era el gris acementado que siempre hay en las ciudades, era un gris más profundo, un gris que venía de que nada en esa ciudad tenía vida. También el cielo estuvo gris, y en los dos últimos días, sin parar de llover. No me fijé, pero no me extrañaría que la lluvia también hubiera sido gris.

Sea como sea, Glasgow me dejó la misma sensación que tuvo que sentir Momo cuando, después de una larga noche, salió de su viejo y destartalado cuarto en el anfieteatro y no supo más de Beppo Barrendero y de Gigi Cicerone. Aquella misma sensación cuando vio a la gente con una cara vacía, sin alegría, ahorrando tiempo para los Hombres Grises. Supe en ese momento que la ciudad sin nombre de los cuentos de Ende tenía que ser Glasgow y extrañé que no existiera ninguna Casiopea, ningún Padre Tiempo.

Y es Glasgow es una ciudad hecha para la diversión: bares, pub, discotecas. Pero nunca vi diversión. Es una próspera ciudad industrial, pero vi muchísima pobreza, aunque paradójicamente ningún pobre, a excepción de un par de borrachos que esperaban agazapados debajo de una parada de autobús a que la lluvia se fuera.

Es una ciudad repletas de chimeneas que vomitan día y noche un humo blanco, pero que cuando la luz del sol se ha ido adopta un extraño color violeta que sólo contribuye más a dar un aspecto más triste.


Por eso no me extrañó que una de las grandes atracciones de la ciudad sea un gigasteco cementerio, ubicado en una colina de 60 metros de alto detrás de la triste y solitaria catedral de San Mungo, justo en el centro de la ciudad.

El camposanto, conocido como la Necrópolis (o Ciudad Muerta, mejor nombre no pudo haber), contiene los restos de los más ilustres escoceses y, en general, unas 50 mil personas han sido enterradas ahí. En los primeros años (alrededor de 1830) para entrar a la Necrópolis el único acceso era el “Puente de los Suspiros”, nombrado asi por todos los funerales que tiene en su historia.

Posiblemente, las más famosas de las personalidades enterradas ahí es Adam Smith. Yo sé que ya el Chupi, Tacho y Valiente están excitados tan sólo con oír el nombre. Para los que no les suene, Smith fue el padre de la economía moderna (para algunos – como yo – específicamente fue padre del capitalismo) y su obra ha influenciado a todo el mundo, incluso al creador de la otra corriente: Karl Marx. Pero esa es otra historia, gris por cierto, y la contamos otro día, o que la cuente Valiente en sus columnas de El Faro.

Como parte de la muerte, Glasgow también ha sido la cuna de varias personalidades, sobre todo en los últimos años, como Angus Young (de AC/DC), Billy Boyd (Pippin, en el Señor de los Anillos) y de Mark Knopfler (me quito el sombrero con este tipo: es el guitarrista y vocalista de Dire Straits, una de las mejores bandas de rock que ha existido). Otra personalidad de Glasgow es Alex Fergunson, el perenne técnico del Manchester United.

El último de la lista de personalidades es Ian Brady, el asesino de niños que horrorizó al Reino Unido en los primeros años de los 60. Brady era un sadomasoquista y pedófilo que torturaba a sus víctimas antes de matarlas y enterrarlas en un lugar llamado Moor.




Y en un mundo imaginario, pero que vivimos cuando éramos pequeños, Glasgow también vio nacer a Scrooge MacPato. Adivinaron? No. Pues era aquel pato millonario vestido con la falda escocesa y que salía en las Pato Aventuras y era tío de Hugo, Paco y Luis. Por cierto, la famosa faldita se llama Kilt y es carísima, entre 400 dólares y 800, las chafas andan por los 200, y se usa sólo en los eventos más importantes, como casorios, pisorios y graduaciones.

Gaitas no vi. Pero me acordé de la frase de Mario, quien siempre cuando veía a una chera nalgona decía que le daban ganas de “aprender a tocar la gaita”.


La gran ciudad


A pesar de la impresión sombría que me causó, Glasgow es una de las ciudades más conocidas y pobladas de Reino Unido y Europa, además de ser uno de sus centros industriales con más pujanza. Aparte de ser la cuna de dos de los equipos de fútbol más famosos del mundo: el Glasgow y el Rangers.

Tiene una milenaria historia, desde que inició como un pequeño asentamiento de pescadores ubicados a la orilla del río Clyde hasta que se consolidó como una importante ciudad en el siglo XII, durante el reinado de David I de Escocia. La intención del monarca era crear otro centro de poder paralelo a Edimburgo y así formar “un cuello de botella” en el paso natural a la zona conocida como “Las Tierras Altas” (ajá, de donde es Highlander, el inmortal).




Actualmente, dos millones de personas viven en el área metropolitana, lo que la convierte en la tercera ciudad más poblada del Reino Unido, después de Londres y Birminghan; y junto con Belfast y Liverpool, Glasgow es uno de los más importantes astilleros del imperio británico. Entre los barcos que se construyeron están el Lusitania, Britannia, Queen Mary y el Queen Elizabeth.

Mucha de la actual historia de Glasgow quedó marcado en los años de la “Gran Hambruna” en Irlanda, cuando miles de católicos migraron hacia esa ciudad y Liverpool, comenzando los problemas de sectarismo con los protestantes, leales a la corona británica. Es más, Escocia es el único país con bandera propia pero cuyos habitantes prefieren usar otra: si se es católico la bandera tricolor de Irlanda y si se es protestante la Union Jack, del imperio.

Para finalizar, Glasgow tiene edificios impresionantes como el Palacio del Pueblo, la Universidad, el Hospital Reina Victoria, la catedral de San Mungo, la Galería de Arte, el Edificio de la Municipalidad y Templenton.



P.D. La única alegría que conocí en Glasgow fue la animosidad de Sarah Brown, una activa estudiante de teología y trabajadora social en el área de Govan, quien me hospedó en su casa y con la que hicimos buenas migas.

Glasgow me terminó de parecer más triste porque cuando estaba ahí me enteré de que mi abuelita estaba en el hospital. Ahora está mejor.

lunes, febrero 05, 2007

Carta a El Faro

http://www.elfaro.net

Escribo esto con ojos de lector, pero extremadamente orgulloso de haber pertenecido unos años atrás a El Faro. Y me siento libre escribiendo esto porque me he alejado bastante de esta redacción desde hace un par de años, incluso a nivel personal de la mayoría que la componen, y eso me hace sentir lo suficientemente afuera para verlo con ojos de consumidor satisfecho.

Y es que esta semana El Faro le ha dado una edición tan completa a sus lectores, tan refrescante a la visión de los demás medios, tan generadora de nuevos debates y cumpliendo la sana tarea periodística de dar verdaderas herramientas de juicio a los salvadoreños.

Creo que el reportaje sobre el pulso interno que se vive en el partido en el poder es una joyita si se intenta saber cómo de verdad se escribe la historia del país: en reuniones sociales, con tragos de por medio, como una amena plática de negocios y con una mordida a una boquita después de haber decidido si se avala o no una reforma fiscal... o una candidatura.

Alarma saber que dos propietarios de medios de comunicación que tienen que ver con el periodismo toman parte en esas decisiones. Alarma porque es imposible no notar que se vicia desde la cabeza editorial todas las salas de redacción y todo intento de enfoque de noticia queda ya sumido en la duda. El Faro, en este caso, no ha descubierto nada nuevo, pero asombra ver como las fuentes lo dicen sin ningún pudor ahora y mis ex compañeros de redacción sin ningún asomo de cuestionamiento, porque la situación se ha hecho tan normal y “necesaria” que ya a nadie escandaliza.

Me ha dolido saber de la negligencia de las autoridades que han permitido la destrucción de un patrimonio arqueológico de primer orden sólo por beneficiar económicamente a un puñado de personas. Ahora entiendo más por qué nuestros países tienen graves problemas de subdesarrollo. Si tuviéramos otra visión, invertiríamos en el descubrimiento y conservación de esas ruinas, atraeríamos turistas con ellos, se podría formar una “triángulo arqueológico” entre San Andrés, Joya de Cerén y este nuevo sitio. Pero no. Si no me equivoco, (y si lo hago mis más sinceras disculpas) el dueño de esos terrenos es padre de la presidenta de la “Fundación Sí a la Vida”, y aún no entiendo como alguien no le ha podido decir que la cultura es vida y que lo que más hace falta en el país es cultura.

Me encantó la nota sobre el debate que se vive en Guatajiagua. Personalmente, creo que deja bien planteado la polémica que se vive entre mantener las tradiciones intactas o tratar de sobrevivir en una enorme carrera competitiva. Ahí es donde menciono el papel de El Faro de poner sobre el tapete herramientas de juicio para nosotros los lectores.

Las columnas también encajan en ese sentido. Personalmente, me encanta la manera expositiva de mi amigo Alberto Valiente. A mí, que sé tan poco de sistemas políticos y económicos, me da la posibilidad de ilustrarme en una media hora lo que hubiera tardado días o semanas leyendo en libros más profundos.

Me “encantó” la columna de Paolo. Me encantó entre comillas por lo mismo que me gustan las columnas editoriales de El Diario de Hoy: porque lo hacen a uno tomar una posición tan visceral como la misma columna transversal. Primero, y aunque no leí el artículo original del Washington Post, no pienso que el trabajo del periodista estadounidense sea desestimado por un par de errores que a mi juicio ha magnificado Paolo.

Quitando la enorme metida de pata del cargo de Araujo, un error que está sobre toda discusión, creo que el hecho de que haya mencionado mal un apellido o que no sea un experto en geografía salvadoreña no quita ni pone al asunto. Paolo, te pregunto porque sé que sos extranjero, pero sabías los nombres de todos los cerros de la zona norte de Morazán antes de tu experiencia en la guerra? Sabías a la perfección cómo se deletreaba cada apellido, cada nombre, cada apodo? El que esté libre de culpa que tire la primera piedra.

Creo que si este periodista gringo no hubiera sacado a la luz las declaraciones de Salgado, que a mí juicio si es un verdadero actor de la guerra (a menos que para serlo había que haber estado en Chapultepec o ser miembro de alguna comandancia general), no nos habría dado más elementos para sentenciar con más firmeza lo que es verdaderamente esencial en este asunto: qué tan faltos de líderes políticos estamos que un populista como el alcalde migueleño sea un actor de la vida nacional.

Por cierto, felicitaciones a El Faro porque donde leí por primera vez la noticia de las tonterias de Salgado fue con ustedes.

Por último, me encantó la Plática de la Semana aunque cuando vi quién era el entrevistado no me llamara la atención. Aún así la leí y me cambió la percepción de Urbina, y no es que deje de pensar que en el fondo él tiene que acatar o no la línea editorial para quien trabaja, pero si me hizo ver que no es un títere o alguien sin criterio. Después de esa plática, uno llega a la conclusión de que nadie es blanco o negro, sino que siempre estamos en una escala de grises. Y como periodista, que envidia dan Rafa y Urbina de saber que cubrieron la firma de la paz.
Eso era todo y sólo espero que todas estas buenas notas de El Faro también abarquen algún día la parte deportiva.

Nota:
El Faro fue el primer medio de comunicación donde trabajé y en el que desarrollé y aprendí las mayorías de mis actividades periodísticas. Laboré por cuatro años de forma intensa y un quinto año de manera esporádica. Dejé El Faro por mi trabajo en La Prensa Gráfica y porque me sentía bastante aislado en los últimos meses al interior de la redacción. Mi alejamiento definitivo, un poco posterior, fue por razones personales con otros periodistas y por la gran epidemia que cunde en esa redacción: el ego

R & J

A lovestruck romeo sings a streetsus serenade Laying everybody low with me a lovesong that he made Finds a convenient streetlight steps out of the shade Says something like you and me babe how about it ? Juliet says hey its romeo you nearly gimme a heart attack Hes underneath the window shes singing hey la my boyfriends back You shouldnt come around here singing up at people like that Anyway what you gonna do about it ? Juliet the dice were loaded from the start And I bet and you exploded in my heart And I forget the movie song When you wanna realise it was just that the time was wrong juliet ? Come up on differents streets they both were streets of shame Both dirty both mean yes and the dream was just the same And I dreamed your dream for you and your dream is real How can you look at me as if I was just another one of your deals ? Where you can fall for chains of silver you can fall for chains of gold You can fall for pretty strangers and the promises they hold You promised me everything you promised me think and thin Now you just says oh romeo yeah you know I used to have a scene with him Juliet when we made love you used to cry You said I love you like the stars above Ill love you till I die Theres a place for us you know the movie song When you gonna realise it was just that the time was wrong juliet ? I cant do the talk like they talk on tv And I cant do a love song like the way its meant to be I cant do everything but Id do anything for you I cant do anything except be in love with you And all I do is miss you and the way we used to be All do is keep the beat and bad company All I do is kiss you through the bars of a rhyme Julie Id do the stars with you any time Juliet when we made love you used to cry You said I love you like the stars above Ill love you till I die Theres a place for us you know the movie song When you gonna realise it was just that the time was wrong juliet ? A lovestruck romeo sings a streetsus serenade Laying everybody low with me a lovesong that he made Finds a convenient streetlight steps out of the shade Says something like you and me babe how about it ?