
Si hay una palabra que describa Estocolmo, la capital de Suecia, en una sola esa sería Magnífica. Es una urbe exageradamente bella, limpia, moderna y a la vez llena de historia, enclavada en un uno de los mejores lugares de este planeta: sobre trece islas situadas entre el Lago Malaren y el Mar Báltico, unidas unas con otras por medio de una cadena de 50 puentes. Sinceramente, me dio muchísima lástima que mi visita no fuera más larga, tal vez por eso sería a uno de los lugares que regresaría con gusto y, si de mí dependiera, escogería para vivir.
Estocolmo es considera como una ciudad clase Gamma, es decir una Ciudad Clase Mundial (Tokio, París, Londres y Nueva York encabezan la lista), cuenta con dos millones de habitantes y es la residencia de la casa real sueca y del rey Carl Gustaf XVII (en realidad, el rey vale madre… la hija menor, la princesa Madelaine, es una diosa, trozo de mujer. Aunque el punto de las mujeres suecas tiene un apartado especial más adelante).

La ciudad tienen sus orígenes en el siglo XIII, cuando fue fundada por Birger Jarl, regente del Imperio Sueco, como fortaleza para defender el floreciente comercio de la ciudad de Sigtuna, que con el paso de los años fue perdiendo importancia. En los siguientes 50 años, Estocolmo se convirtió rápidamente en un puente vital para el comercio de hierro y en uno de las principales ciudades de Suecia. Después de una larga y sangrienta guerra con el rey Christian I de Dinamarca (mi querido tatarabuelo), el imperio sueco sale victorioso y Estocolmo es proclamada capital en 1419.
A pesar de que Suecia es un país más conocido por su pacífica vida, dos asesinatos políticos la pusieron a Estocolmo en la escena mundial : la muerte a tiros del Primer Ministro, Olor Palme, en 1986; y el apuñalamiento de la ministra de Asuntos Exteriores, Anna Lindh, en el 2003.


Bueno, paremos de historia sueca y vayamos a la mía. La Adri, que ya ha estado un par de veces en la ciudad, fue la guía oficial del evento, por lo que sólo escogí los lugares que quería visitar y ella me recomendó algunos otros.
El primer objetivo fue visitar el City Hall (Stadshuset, en sueco), sede de la ceremonia de los Premios Oscar, a no, puta, eso es Los Angeles, digo, donde entregan los Premios Nobel desde 1924 y que fue diseñado por Ragnar Ostber, el más célebre de los arquitectos suecos. .
El lugar es conocido como el Salón Azul, pero de este color no tiene absolutamente nada, más bien es enteramente rojo, porque está hecho en su totalidad de ladrillos color carmesí y está construido al estilo de una inmesa plaza italiana y rematado con uno de los órganos más grandes del mundo. A mí me pareció como el Palacio de Venecia (aún no lo he visto en persona, pero por las fotos que he visto se me hace similar), con delgadas columnas en la parte inferior sosteniendo una sólida y compacta construcción en la superior. El salón sigue manteniendo el nombre de Azul porque en el diseño original estaba contemplado que iba a tener ese color, pero Ostber cambió de idea porque le gustó el color de los ladrillos al descubierto y así lo dejó.
Me gustó también el salón de debate de los concejales, que se asemeja al casco de un enorme barco vikingo, con el detalle de que está pintado de tal forma que han tratado de representar el cielo al descubierto. Otro salón fantástico es el Salón Dorado, construido al estilo bizantino, y a mi modo de ver aparte de eso bastante oriental, y que causó gran polémica. Igual, es algo maravilloso de ver.



También visitamos Skansen, un museo al aire libre que fue fundado en 1891 para mostrar la vida en las distintas regiones de Suecia (antes era un país mucho más inmensa, pues Noruega estaba bajos sus dominios y gran parte de Finlandia, que luego pasó a convertirse en un ducado ruso). Skansen cuenta con un pequeño zoológico donde pude ver animales que nunca había contemplado antes, como los alces, el glotón, el zorro del ártico (medio chafa porque no era blanco, sino rojito), una lechuza gigante que no me acuerdo el nombre pero era igualita a la que salía en Harry Potter, el lince, los jabalíes y los búfalos.Skansen fue idea de Artur Hazelius, un maestro sueco fascinado por el folklor, quien recorrió todo el país y compró 150 diferentes clases de casas, graneros y hasta iglesias, las desarmó pieza por pieza y las envió a Estocolmo. Hazelius buscaba de ese modo conservar para las futuras generaciones la forma en como había vivido Suecia hasta antes de la industrialización.

El problema surgió porque el rey Gustavo Adolfo II, quien estaba en guerra con Polonia, presionó tanto por la construcción que se pasaron por alto muchas pruebas, a pesar de que los fabricantes de naves suecos no tenían tanta experiencia en el diseño de barcos como ese. Al final, el barco se hundió a una profundidad de 30 metros y la misma cantidad de personas murieron, incluyendo algunos oficiales de navegación.
El Vasa se hundió por varias razones. La principal fue que su centro de gravedad estaba mal equilibrado; y luego por su exagerado peso, unas mil 300 toneladas en total. El hundimiento fue un golpe desastroso para la armada sueca y también para la economía del país.El barco fue rescatado en 1961 y dese 1981 se encuentra en exposición, convirtiéndose en el principal museo de Suecia, con unos 800 mil visitantes al año.
Hubo lugares que se quedaron sin visitar porque no me dio más tiempo o porque se encontraban cerrados por haber sido aún época invernal: como el Museo Nórdico, el Palacio Real, el Parlamento Sueco y la Catedral de San Nicolás.

Ahí también se encuentra viviendo una comunidad de salvadoreños, unos 60 en total, por lo que aproveché para pasar los días de mi Iniatitive Week colaborándoles en una pequeña celebración que se tenían para el Día Internacional de la Mujer (por estos lados se celebra en marzo). Estaba bastante interesado en ver cómo viven los salvadoreños en el exterior, conocer sus preocupaciones y metas, cómo mantienen sus lazos con el país. Digo, aunque no me considero un fugado de mis tierras, esta sería la segunda vez que salgo del país y estoy casi seguro que no va ser la última.
Conocí a Juan Flores, el líder de la comunidad, el típico modelo de salvadoreño del que nos sentimos orgullosos: campechano, humilde, trabajador y desinteresado. Hicimos buenas migas con Don Juan, o “Don John”, como le decía por molestarlo y espero que venga a visitarme a Irlanda. Tengo una invitación de nuevo a Suecia, algo que me encantaría hacer, pero es justo en las fechas que vienen mis papás, así que se las quedaría debiendo.
También hice amistad rápido con los amigos de la Adri: Besnik, de Albania; Ning, de China (que causó sensación en la fiesta de salvadoreños y le cayeron un su par de calzoncillazos); Pooky, de Indonesia; y una de bélgica que ya no me acuerdo cómo se llamaba. Al Besnik hasta le terminé cuidando a Berta, su hamster, porque el maje fue a ponerse pedo a Amsterdam.A pesar de que es la séptima ciudad en tamaño de Suecia, Orebro es una ciudad bastante pequeña con sólo un par de lugares destacados: el Castillo de Orebro y Wadkopping.
El Castillo de Orebro es una impresionante construcción mediaval, ubicada en una isla en medio del rio Svartan, justo en el centro de la ciudad. Fue edificado por el rey Gustavo Vasa como casa veraniega, aunque nunca la utilizó. Mientras que Wadkoping es un museo al aire libre, con casas antiguas que datan de hace unos 200 años.
La municipalidad de la ciudad y también su iglesia principal me parecieron lugares interesantes también, pero aparte de eso y una bien delimitada área comercial, es una ciudad para vivir y trabajar.
Busqué que personajes importantes de la historia habían nacido en Orebro, y aparte de un escritor que no me suena, sólo encontré que Mary Stavin es originaria de ahí. No dan quién es Mary Stavin? Bueno, no los culpo. Y aunque fue Miss Mundo es más famosa por lo que hizo en el mundo del fútbol. Así como oyen. Mary Stavin es la bella mujer que estaba desnuda en una cama forrada con billetes junto al futbolista George Best.






Creo que lo mejor de Oslo es su ubicación geográfica, ya que es un puerto natural rodeado e muchas colinas y montañas que estaban completamente cubiertas de nieve. Actualmente, viven unas 600 mil personas en la ciudad y unas 100 mil más en los alrededores.



Hubo cosas que me impactaron como el museo del FRAM (lo más divertido es que eso fue lo que más me gustó y ni sabía que existía hasta que la Adri me contó) y que alberga la historia de la primera embarcación que llegó al Polo Norte y que fue parte de muchas expediciones a la Antárctica entre 1893 y 1912. El FRAM, que significa “Adelante”, es la embarcación de madera más sólida jamás construida. El barco entero se encuentra en el interior del museo.




























