sábado, diciembre 09, 2006

King Christian I


Me acuerdo que la Maru me dijo: Londres lo conocí sola, caminando y con un mapa bajo el brazo. Como también andaba solo, no había más que para el metro y el bus y ya tenía un mapa de los lugares que quería conocer, la fórmula me pareció perfecta para mí también.

Viajar a la capital de Inglaterra, mi primer gran viaje desde que estoy por estos rumbos, surgió más por idea de Violeta que por iniciativa mía. Aquella me dio paja que armáramos un viaje aprovechando un su puente que le iban a dar en la maestría y que nos viéramos ahí. Al final, yo compré el boleto y aquella se rajó en las últimas.

Así que casi sin quererlo terminé en esa gran ciudad, pero que bien lo pasé.

Tomé un bus desde el aeropuerto de Stansted y me acuerdo que me iba cayendo del sueño porque me había despertado bien temprano y por la gripe que llevaba, cuando de repente vi el Puente de la Torre en medio de la ventana. Fue la primera impresión de la ciudad y la certeza de saber que iba a conocer todos aquellos lugares y cosas de las que sólo habia oído, leído o visto en fotografías.

Dos salvadoreños

Lo primero que hice, como me había prometido a mí mismo, fue buscar la Abadía de Westminster y ver la estatua de Monseñor Romero. Comencé a caminar desde la estación de Liverpool Street, con un pequeño escalofrío de saber que ahí habia explotado una bomba en los atentados del 5 de julio del 2005 (mierda, pensé, capáz cae otro bombazo en lo que yo estoy acá) y en esas estabas cuando de curioso entré a un edificio que me llamó la atención. Era el Palacio de Buckingham, la parte conocida como la Galería de la Reina. Qué podía hacer? Yo quería ir a otro lado, pero de seguro la sangre real que llevo dentro dirigió mis pasos hacia ahí.

Después de mi real desvío, caminé hasta que llegué a Westminster y ahí, sobre la puerta principal, en la fachada, no en una puerta lateral y escondida como yo pensaba, en el mero centro, a la par de Martín Luther King, estaba la estatua de San Romero. Me emocioné mucho. Ahí estaba un salvadoreño en medio de las estatuas de los mártires más importantes del siglo XX; un salvadoreño presidiendo la tumba de los reyes ingleses más importantes; un salvadoreño recordado en medio de la tumba de grandes personajes, artistas y científicos como David Livingstone, Charles Darwin, Isaac Newton, Charles Dickens y Rudyard Kipling; un salvadoreño que verá de ahora en adelante todas las coronaciones de los futuros monarcas de este país. Y lo más importante, ahí estábamos él y yo.

Le señalé la estatua a un guardia que vigiliba la entrada de la abadía y le dije con orgullo: Él es de mi país. El guardia sólo me sonrío y me hizo la mirada que solemos hacer enfrente de los locos y siguió con su indiferencia. Yo le sonreí también y le hice la mirada que solemos hacer enfrente de los que no saben nada.


La abadía es un lugar mágico, cuando los ingleses dicen que es el “corazón” del país, creo que tienen toda la razón. De afuera, no parece tan increíble, tan irreal, tan fantástica, como lo es en su interior. Al principio, me chocó cuando supe que había que pagar 20 dólares para entrar a una iglesia. “A lo que han llevado al pobre Jesús”, pensé. Pero adentro no se puede dar un paso sin mirar algo imposiblemente bello.

He tratado de buscar fotos del interior de la abadía en internet, porque es prohibido tomar fotografías.

La Abadía, que tiene más el tamaño de una inmensa catedral que de un pequeño lugar de reflexión, es el lugar de coronación de los monarcas británicos desde 1066, año en que subió al trono Guillermo I. Es más, la silla que ocupó ese rey se conserva y la última en usarlo ha sido la reina Isabel II. Y se seguirá utilizando en el futuro.

La reina de Europa

De ahí los pasos me llevaron a conocer al Big Ben, ubicado justo al lado de la abadía. Es una zona bellísima donde están tan cerca infinidad de lugares turísticos. Londres presume de tener 262 lugares de interés y cuatro sitios considerados Patrimonios de la Humanidad, sólo en su área urbana.

Aunque claro, sólo una ciudad con 7 millones de habitantes, con un tamaño de más de dos veces todo el departamento de San Salvador, con cinco aeropuertos y 270 estaciones de metro puede tener tanto bagaje cultural, histórico y político, como lo tiene Londres.

Cerca del Big Ben, que tiene una altura de 96 metros y un peso de 9 mil toneladas, se encuentran la casa del Parlamento Británico (o el Palacio de Westminster); el Ojo de Londres, que es un enorme mirador en forma de rueda (para ser sincero es una “Chicago” bien vergona) de 135 metros de altura; la casa Sumerset, que es una de las galerías de arte más importantes de Europa; y el Puente Pedestre del Jubileo.





Cerca de ahí se encuentra el London Aquarium, donde vi los tiburones, toqué las mantarrayas (ahí me acordé del pobre Cazador de Cocodrilos) y vi las anguilas eléctricas, como lo mas destacado de la visita. Aunque la hamburguesa que me comí ahí también tiene su mérito en esta historia porque estaba buenísima, tanto, que regresé varias veces a comer ahí.



También visité el London Zoo, y tomando en cuenta que eran 26 dólares de entrada, no llenó mis expectativas. Es decir, es un zoológico grandísimo y con animales rarísimos, pero comparándolo con el Zoológico de Chapultepec, en México, y que es gratis, pues los mariachis ganan. Aunque vi animales que nunca había visto antes como los okapis, de África; el tapir, de Malasia; los hipopótamos enanos, aunque ya he visto un par en San Salvador comiendo en Multiplaza; el dragón de la isla de Komodo; y, me da cólera porque es un animal autóctono de nuestras tierras, el Oso Hormiguero.

También vi los Tigres de Sumatras, del que hice buenas fotos, y sentí una gran lástima de saber que esos animales tan bellos están a punto de desaparecer. Sólo hay 400 viviendo en libertad y no tienen un buen futuro, porque su hábitat está siendo destruido.






Fui al Museo Británico, donde vi por primera vez las momias egipcias, las estatuas del Partenón y la Piedra Roseta.

Los restos de las que fueron las majestuosas estatuas de Poseidón, Iris, Afrodita y Ceres están entre sus colecciones más valiosas y ahora son conocidas como los Mármoles de Elgin. Las estatuas, que estaban ubicadas inicialmente en la fachada del Partenón, son objetos de una agria disputa entre los gobiernos de Inglaterra y Grecia, quien exige la devolución de los tesoros arqueológicos.

Mientras que la Piedra Roseta significa un hito trascendental para la arqueología, ya que gracias a ella se logró descifrar los jeroglíficos egipcios. La hazaña se logró en 1814, cuando Thomas Young logró traducir el texto, y ocho años más tarde Jean Francois Campoillon amplió el trabajo

En el Museo de Historia Natural lo que más me gustó fueron los fósiles de los dinosaurios, vi el de los triceratops y los del Tiranosaurio Rex, y me alucinó ver el del tigre dientes de sable.



Fui a la Torre de Londres, que era la principal fortaleza británica, cárcel para los traidores y prisioneros de alta jerarquía (como Tomás Moro y la reina Isabel I) y lugar de torturas (la gente asegura que el fantasma de Ana Bolena, quien fue decapitada ahí, se puede ver caminando en las noches con la cabeza bajo el brazo).

La Torre Blanca es el edificio principal de la fortaleza de la Torre de Londres y sirvió de la residencia de los reyes británicos hasta 1625, cuando la casa de los Estuardo ascendieron al trono después de la dinastía de los Tudor.

La historia de la Torre Blanca inició cuando Guillermo I, conocido como El Conquistador, ordenó la construcción de una fortaleza para defender la ciudad de Londres. Aunque los romanos ya tenían fortificaciones en esa colina desde el año 50 después de Cristo.

La “Casa de las Joyas”, en el interior de la Torre de Londres, contiene todas las coronas y joyas usadas por la familia real británica desde mil 216. La colección incluye la actual corona de la reina Isabel II, que fue elaborada en 1936, durante el reinado de su padre, Jorge VI, y para cuya elaboración se utilizaron 2 mil 868 diamantes, 273 perlas, 17 zafiros, 11 esmeraldas y 5 rubíes, todos ellos ubicados en 4 arcos de oro puro.

Otra pieza de la colección es la corona llamada “Imperial de la India”, elaborada con más de 6 mil diamantes y dos de las consideradas esmeraldas más bellas del mundo. Esta corona fue fabricada para ser utilizada por los reyes británicos en el exterior, ya que la ley prohibe que la corona oficial salga del país, aunque hasta el momento nunca ha sido usada.

Y para la vida nocturana, les cuento que fue un fracaso. Primero, estaba solo; segundo, a la familia con la que estaba, que eran buenísima onda, pero no les vi talles así de jodarría. Y tercero y para rematar, cuando me anime a ir al Hard Rock Café, no me dejaron entrar porque había una fiesta privada. Así que ni modo, solo por eso regresaré.

Así que aparte de eso y el hecho de que me aburriera que toda la gente me gritara “Prince William” cuando iba pasando... la pasé de maravilla.

Bueno, creo que ya se cansaron de leer y yo de escribir, así que hasta la próxima.


viernes, diciembre 01, 2006

El Capitán

Hace un par de meses, bueno, justo ahora tres para ser exactos, me acuerdo que estábamos el Cachudo y la Fiera comiendo los benditos tacos shucos de Merliot como a las cuatro de la mañana. Era la última vez que patinábamos juntos antes de las reuniones de despedida que tuve. Para variar, la Fiera ya andaba bien tocado y lo que más se ve viene a la mente que nos pusimos a cantar la música de Los Héroes del Silencio en una rockola. Para variar, nuevamente, la Fiera era el que más desentonaba.

Nunca me imaginé cuando salí de allá que iba ver al Cachudo en estas tierras y que íbamos a cantar nuevamente Los Héroes del Silencio. Esta vez no con una pílsener o con un ron Flor que Daña en la mano, sino con el whiskey más antiguo del mundo en el hígado.

Pegamos la camellada de la vida por las calles de Belfast, con el montón de maletas en la mano; fuimos a la Calzada del Gigante, que es el sitio turístico más visitado del país; fuimos a Bushmills, una destillería que data de 1600... y la madre; y salimos de parranda con toda la mara al Central Pub.

Para el Cachudo creo que lo más destacado del viaje no es que me visitó, sino que una alemana, que es mi compañera, y que es súper guapa, se enculó de él. Ya ven que el mal gusto abunda en todos lados. Supongo que el encule no terminó en nada porque el Cachudo no tiene la ascendencia aria y todos los rasgos germanos de Juan Carlos Guidos; o bueno, también pesa que las aventuras del Cachudo nunca tienen un final feliz, como bien recordarán los que estuvimos hace unos 6 o 7 años en Metapán.

Por cierto, nos estuvimos recordando que esa vez que el Muancho casi nos mata porque se quedó dormido manejando y ya nos íbamos ir en un barranco.




Alegra ver una cara conocida cuando estas lejos, pero ciertamente alegra más saber que esa cara es la de tu amigo desde que tenías seis años, cuando andábamos con los pantalones cortos cafés del Externado y jugábamos en los columpios a la par del antiguo edificio; cuando nos asombraba cómo Archila cruzaba la piscina sin respirar o las jugadas que hacía el Padre Ibáñez en la cancha de fútbol (la leyanda urbana era que había jugado en el Real Madrid en la misma época que Julio Iglesias) y cuando sacábamos tarántulas o “tunquis” en las canchas de arriba.

Cuando comprábamos chicles “pogo” o coleccionábamos los álbumes de GI Joe o los Thundercats y las tarjetas las comprábamos en la tienda de lámina de la Santíos o íbamos a la biblioteca y sacábamos libros de los 3 Detectives, o algo así era.

Fuimos cheros cuando Celmira era la profesora más buena onda y cuando le dimos jocotes con Baygón a otra profesora (omito nombre para evitar demandas judiciales ja, ja, ja) en sexto grado. Cuando jugábamos en diferentes equipos, Taura para España y yo para Alemania y también cuando jugamos juntos para el DC United ( popularmente conocido también como Las 11 Charras de la Minga). Cuando hicimos los Pericos Pro Ecología, PEPE, (famosos también como los PEndejos Promovidos por Edwin –ya me acordé que la Marielos me dio golpe de estado y me exilió).

Cuando nos mataba de la risa al ver al Joaquín todo enyesado, cuando nos iban a asaltar en el volcán de Santa Ana, bueno, cuando nos asaltaron por la casa de Aguilera y yo me quedé paralizado y el Cachudo ganó la medalla de los 100 metros planos, en la categoría “iba pensando que el mañoso me seguía”.

Me acuerdo cuando jugábamos “bushido” en la casa de él y el Edgar Roswell o el Meme, o los dos, me tiraron una patada voladora y me dejaron todo hecho leña (de eso hasta quedó grabado un video). Fuimos cheros cuando casi le quiebro la nuca porque se nos cayó jugando lucha libre junto con Pedro Panameño. Y ahí estuvo el maje cuando el Tamal me quebró la nariz y me llevaron chineado a la enfermería y cuando me intoxiqué con comida vieja.

Fuimos amigos cuando su primer amor (omito el nombre también para evitar demandas judiciales o verguenzas posteriores) le hizo el cague a la primera fiesta de 15 años a la que íbamos; eso sí, pero nos matamos de la risa cuando tres años después apareció la muy desvergonzada diciendo: “lo siento”.

Creo que nunca vamos a olvidar cuando el Capitán dejó la uña del dedo gordo del pie en un poste de cemento por tratar de pegarle a la pelota, cuando el Chunte le borró la mente de un pelotazo en la cabeza, cuando el Canseco lo tiro en un barranco porque el enjambre de abejas nos seguia en Montecristo o cuando se subió con el carro en los “super sapos” que están en la Bernal con todo y Parra.

Siempre voy a recordar al Cachudo con una botella de frutsi en la mano, con una charamusca, con una gaseosa, con un fresco de esos baratos que vendía la Blanqui en la tienda… y siempre, siempre, pero siempre, tenía la camisa chorreada con lo que estaba tomando.

Por el Cachudo, por la Fiera, por la Rata, por el Muancho, por el Canseco, por el Chupi, por el Cachetón, por la Pollo, por la Kuki, por las gemelas, por toda la gente del “B” y por todos los que fueron mis cheros pero los echaron....Cheeers!!!!!



miércoles, noviembre 29, 2006

Un año sin "El Mejor"

El nuevo gran derby inglés, entre el Manchester United y el Chelsea, inició este fin de semana con un profundo minuto de silencio. De esta forma, los fanáticos que llegaron al Old Trafford rindieron su tributo en memoria de la más famosa leyenda de los populares “diablos rojos”: George Best, el veloz y creativo número 7, quien ayudó a ganar a su equipo dos ligas inglesas y una Copa de Campeones de Europa a finales de los años 60, y quien falleció hace un año debido a sus problemas por el exceso de alcohol.

Best, quien nació en Belfast, Irlanda del Norte, en mayo de 1946, fue la principal estrella del Manchester United entre 1963 y 1974, y su genialidad sobre la cancha le valió para ser considerado por la FIFA como parte de los 100 mejores futbolistas de todos los tiempos. En el Manchester, Best ocupa un lugar privilegiado en una lista de jugadores como Bobby Charlton, Denis Law, Eric Cantoná, Roy Keane o Peter Schmeichel.

En Belfast, los aficionados tuvieron que conformarse con los tributos que los periódicos le rindieron al ex jugador, que incluía la distribución de un DVD con sus mejores jugadas, debido a que la familia del futbolista pidió que no se realizara ningún acto especial.

Aunque muchos, incluyendo los visitantes, tuvieron la oportunidad de participar en algunos eventos en memoria del jugador. Desde hace un mes, el Comité de Turismo de la ciudad de Belfast organizó el llamado “Best Tour”, en el que por diez libras esterlinas, el equivalente a unos 20 dólares, los interesados pueden hacer un recorrido por los sitios más importantes en la vida del destacado futbolista, mientras residió en esta ciudad, incluyendo su casa en el barrio de Cregagh, al este de la ciudad.

El tour incluye también una visita a la tumba S-295, la más famosa del cementerio de Roselawn, ubicado en las afueras de la capital, y donde descansan los restos del “Belfast Boy”, junto a los de su madre, Annie, quien murió en 1978 también por causa del alcohol.

“Muchas personas vienen a visitar la tumba de Best, traen flores y recuerdos”, responde sin titubear Craig McShane, un trabajador del camposanto, quien también confiesa ser un ferviente admirador del futbolista. Y tiene razón. En un día normal, la tumba S-295 siempre está adornada por ramos de rosas y pequeñas cruces de madera en recuerdo del veloz ex número 11 de la selección de Irlanda del Norte.

McShane recuerda que el día del entierro del jugador, un sábado al mediodía, en el cementerio habían miles de personas. Los periódicos cifraron en unos 100 mil los que se apostaron en la ruta del acto fúnebre de los restos del jugador y que “millones” lo siguieron por televisión.

“Era la primera vez que veía al país tan unido en mucho tiempo”, recuerda Robert Deignan, quien labora en una organización no gubernamental dedicada a ayudar en el proceso de paz en Irlanda del Norte. Como tributo, las autoridades del país decidieron darle el nombre de “George Best” al principal aeropuerto del país.

Fiebre verde


Asimismo, en los comercios del centro de Belfast, incluyendo en las tiendas oficiales para promover el turismo, se pueden adquirir libros, discos de música, videos y postales conmemorativas del ex jugador. El artículo preferido es la réplica de la camiseta de la seleción de Irlanda del Norte a principios de la década de los 70, cuando Best era el capitán. Una camisa verde, manga larga, con el número 11 en la espalda.

La fiebre por portar una de esas réplicas alcanzó a Caelin O’Neill, una mujer de 80 años de edad, quien no duda en asegurar que Best “fue su héroe”.

Pero también hay artículos para los gustos y bolsillos más exigentes. La compañía Bronzart puso a la venta una serie de 1968 estatuas de bronce del jugador, de unos 40 centímetros de alto, a un precio de 950 dólares. Y la reconocida joyería Tyrone inició la comercialización de un balón de cristal de 8 pulgadas de diámetro, en cuyo interior se encuentra una estilizada silueta de George Best, por 960 dólares.

Un millón por George Best

Asimismo, hace un mes, el presidente del Banco del Ulster, Cormarc McCarthy, anunció la distribución de una edición limitada de billetes de 5 libras con la imagen de un sonriente George Best, en primer plano, portando la camisa de la selección de Irlanda del Norte y, al fondo, otra imagen del jugador luciendo el uniforme del Manchester United. McCarthy aseguró que los billetes serán considerados “piezas únicas” por los aficionados del jugador.

La emisión total será de un millón de libras esterlinas, que serán entregadas a partir del 27 de noviembre, después de que los interesados llenaran una solicitud en internet o en las sucursales del banco para reservar su billete. Pero los aficionados temen que no sean suficientes. “Estoy tratando de conseguir uno para regalárselo a mi padre y otro a mi hermano, pero ya los están revendiendo en internet”, comentaba preocupada Ann Morrow, una norirlandesa quien reside en Gales.

El mal presentimiento de Morrow se sustenta en que en el sitio de subastas electrónicas Ebay se pueden encontrar por lo menos 233 sitios que intentan vender al mejor postor los billetes a precios que alcanzan los 90 dólares, casi cinco veces su valor original. Como respuesta, las autoridades bancarias anunciaron que pondrán un máximo de 10 billetes por persona para evitar el acaparamiento.

Mientras que el Manchester United anunció que el billete número 1963 de esa edición, el año en que Best debutó con los “rojos”, será rifado para obtener fondos para la fundación George Best, dedicada a ayudar a alcohólicos.

El héroe de Irlanda

George Best comenzó su dilatada carrera como futbolista y a labrarse su nombre en el corazón de los norilandeses en 1961, cuando un busca talentos del Manchester United, Robert Bishop, escribió desde Belfast un telegrama al club notificando que “había descubirto un genio”. Bishop estaba deslumbrado por la capacidad de un pequeño y delgado jugador de 15 años qe jugaba para un equipo local de la capital irlandesa llamado Glentoran.

Dos años más tarde, Best debutada profesionalmente jugando contra el West Bromwich Albion y, dos semanas después, marcaba el primero de sus 178 goles en 466 partidos jugando para los “Diablos Rojos”.

En poco tiempo, Best se convirtió en el principal referente del Manchester, junto a figuras como el ya, en esos años, legendario Bobby Charlton. En 1966, conseguía ser el máximo goleador de la liga inglesa, privilegio que mantendría por seis años consecutivos, y que, en 1968, alcanzaría su punto más alto cuando impuso el récord de 28 anotaciones en una temporada. Otra marca conseguida por Best fue anotar seis goles en un mismo partido. Su víctima: Northamton Town.

El 68 se convertiría en el año más fructífero para Best. Ese año, el Manchester United alzó la copa de la liga inglesa y derrotó al Benfica de Portugal en la final de la Copa de Campeones de Europa, en la que Best anotó dos tantos. Esa destacada actuación le valió para que recibiera el trofeo del Balón de Oro, como el mejor futbolista europeo.

Con la camisenta verde de Irlanda del Norte, Best no pudo escribir ninguna página gloriosa a pesar de haber hecho un excelente papel. Jugó 37 veces para su selección, portando en todas la insignia de capitán, y anotó nueve goles, incluyendo el considerado el más famoso gol de su carrera, el 15 de mayo de 1971, cuando en una travesura le arrebató el balón al portero Gordon Banks, campeón del mundo con Inglaterra en 1966, y anotó ante la delicia de todos en el estadio Windsor Park, en Belfast.

Pero ninguno de los otros jugadores de la selección de Irlanda del Norte destacaba en esos años y Best jamás pudo conseguir clasificar a una Copa del Mundo o de Europa.

El final de los mejores años de Best se dio en enero de 1974, cuando el Manchester United, cansado de las frecuentes faltas del jugador en los entrenamientos, debido al alcohol, decidió finalizar el contrato. Best siguió jugando diez años más para distintos clubes en Inglaterra, Estados Unidos, Sudáfrica, Escocia y Australia, pero jamás regresó al fútbol de élite mundial, aunque nunca perdió su magistral habilidad en el campo de juego.

La otra carrera de Best

Paralela a su vida de futbolista, Best jugueteaba con la misma velocidad con el alcohol. El jugador era famoso por su vida libertina, en donde abundaban las noches de parrandas y excesos, un lujoso estilo de vida con carros de carrera y en hoteles de primera clase y siempre acompañado por bellas mujeres, a las que él llamaba “mi colección”, y que era encabezada por Mary Stavin, una escultural sueca que había sido Miss Mundo y actriz en las películas de James Bond.

El mismo Best aseguraba que había dejado la mayor parte de su dinero en alcohol, guapas mujeres y carros deportivos y que lo demás lo había “malgastado”

Pero a los irlandeses jamás les importó que Best fuera un alcohólico o mujeriego, o que frecuentemente se viera involucrado en líos de violencia doméstica. Al contrario, ese caótico estilo de vida se convirtió en una imán para los jóvenes de su época; y su varonil aspecto y estilizada figura, por el que recibía el apodo del “quinto Beatle”, le ayudó a ganar un puesto en los sentimientos de las mujeres.

Es fácil entender porque Best encarnó la figura de héroe que muchos necesitaban. En los mejores años de su carrera, cuando el delgado jugador deslumbraba con sus gambetas en el campo de fútbol, Irlanda del Norte y el mundo en general vivían una dura época. Las principales ciudades del pequeño país, Derry y Belfast, se desangraban en una guerra entre protestantes y católicos; Inglaterra perdía el control de varias de sus colonias en el mundo; en Estados Unidos, el presidente John Kennedy era asesinado y el conflicto nuclear con la Unión Soviética se agudizaba. Los jóvenes británicos necesitaban un referente para expresar su rebeldía y lo hallaron en Best.

Al final de todo y, a pesar de la enorme habilidad de Best, el alcohol ganó el partido. Primero, acabó con su carrera de futbolista y luego, el 25 de noviembre del año pasado, le ganó la vida. Lo único que no pudo arrebatarle fue su aura de leyenda.

Publicado en La Prensa Grafica, lunes 27 de noviembre, pagina 28 - 29

lunes, noviembre 27, 2006

Rhina Bazooka

Normalmente, mi blog es sobre lo que pasa en mi vida por estos lados. Pero, me pareció algo especial dedicarle un espacio a otra historia muy aparte: la de Rhina y Ciaran.

Solo quiero agradecerle a Rhina (y también a la Carito, pero aún no ha aparecido el suertudo que se va casar con ella) por haberme dado la oportunidad de cruzar el charco; y a Ciaran, por haberme ayudado un montón el sistema en este lado del mundo.
Así que no dudo que dentro de pocos habrán irlandeses que cuenten chistes bazooka y que sean más impacientes que mandados hacer. Suerte a los Sydwell López.

jueves, noviembre 23, 2006

Divagando

Y si ella no es más que nada? O es menos que algo?
Es más o menos? O no es ni más ni menos?
Y si mi mente es la única que gira porque sí aún cuando ella no es nada?
Y si todo no es más que silencio?
Y si nada es nada?
O si nada es algo?
Adónde dejo entonces mi esfuerzo…cómo le explico que no hay nada que explicar?
Nada que entender?

Si no entiendo nada, por qué mi mente gira?
Y si dejase de girar?
Quizá entonces y sólo entonces podría entender lo que hay que entender,
si es que acaso eso existe.

Mientras tanto, todo gira y yo con todo porque no termino de entender eso que no sé.
Qué maravilloso placer no entender nada.
Un brindis por él! Por todos los que no entendemos...Y por ella también.

Wendy Funes

viernes, noviembre 10, 2006

Michael Jackson guanaco

Aunque un poco tarde en estos días de noviembre, pero creo que se me había quedado en el tintero contarles mis primeras fiestas de Halloween. Para los irlandeses, el día de las brujas es una festividad bien importante y, aunque no llega a la categoría de Navidad o del Día de Acción de Gracias, si ocupa un lugar destacado en el calendario. Salvadoreñizándolo, a mi juicio es el equivalente a las fiestas julias o al carnaval de San Miguel.

A diferencia de celebrarlo en El Salvador, a mí sí se me hace mucho sentido festejarlo acá porque el Día de Brujas tiene sus origenes en las antiguas constumbres celtas, cuando se recordaban a los espíritus de los muertos y los caídos en combate; y no, para decepción de muchos, después de que Michael Jackson (cuando era negro) salía de perro jiotoso aullando en “Thriller”.

Los niños no van durante toda una semana a clases y se hacen cenas en familia y fiestas en los días anteriores. Las discos ofrecen patines y en los centros comerciales abundan los establecimientos que venden disfraces y todo lo relacionado con el Día de Brujas.

En el pueblo en el que vivo, las celebraciones iniciaron 3 días antes con la apertura de una Casa de Espanto, y me ofrecí para ser “mounstruo voluntario”, hicimos una procesión de farolitos, hubo danza con bolas de fuego (lástima que sólo a mí se me salio lo nejapense –hasta ahorita caigo en la cuenta que no sé cómo se le dice a la gente de Nejapa -y me daban ganas de tirar una a la mara) y al final hubo quema de pólvora tipo Pollo Campero en la Autopista Sur.

Tuve mi beba con mis compañeros voluntarios y me vestí dizque de Drácula. Pero las palmas se las llevó Daniel, que se vistió de Mary Poppins, y el dólar y la ovación masculina se la ganó Helen, que decidió vestirse como una elegante señorita de esas que trabajan arduamente en Lips. También tuvimos una cena en la casa del director del centro. De todo esto que les narro ahí les muestro un par de fotos para que se hagan una idea.
Y hablando de espíritus, fantasmas y similares, también quiero compartir unas fotografías con ustedes que tomé en el cementerio de Bonamargy Friary, famoso por sus historias de aparecidos y porque en algunas noches aparece “manchas de sangre” en las paredes.

Lo anecdótico es que, como había luna llena, me metí al cementerio de noche, me tuve que tirar el muro y esperar solo casi una hora para que la luna se pusiera justo dónde yo quería. Lo que ven es la antigua abadía del cementerio, porque acá todos los camposantos tienen una iglesia en medio. La abadía de Bonamargy ya está destruida porque es sumamente antigua, es de 1543, y hay tumbas viejísimas de esos años.
Para estos días estoy preparando compartir algo sobre el legendario jugador irlandés de fútbol George Best. Así que creo que será mi próximo blog hablar sobre el “Belfast Boy”.

viernes, octubre 27, 2006

Uno es peligroso, tres ya es crimen organizado

De las cosas positivas de este mes que ya casi se termina, es la visita de unas las personas más inteligentes que conozco. Siempre alegra ver una cara conocida y alegra más cuando es la de alguien con el compartiste muchas cosas buenas y con las que hay muchas mas en común. Pues Marta, mi compañera del colegio, estuvo un par de días acá conmigo junto con Rhina, que es una de las dos culpables que yo me encuentre por estas latitudes.

Y como un salvadoreño es peligroso, ya dos es banda y como éramos tres ya alcanzaba la categoría de crimen organizado, pues fueron buenos días esos. Anduvimos medio de mochileros, cruzamos el famoso puente colgante y terminamos en un pub, donde la dueña del chupadero nos dejó tomarnos una foto en la barra con todo el montón de guaro.

Acordamos con Marta que pasaría la navidad con ella y su esposo en su casa, en Alemania. Ellos viven en Stuttgart, donde están estudiando una maestría, así que pasaré mi primer blanca navidad lejos de la madre patria en el Lago Constanza y la Selva Negra y estoy tratando de ver si puedo ir a Suiza, que está a sólo un par de horas de ahí.

De este mes también me alegra saber que la Rhina Bazooka se va casar en unos pocos días. Y bueno, tendremos party en Belfast. Quién iba decir que la bicha jiotosa de la Rhina, famosa por sus chistes Bazooka, iba terminar siendo europea y la doñita de un irlandés buena onda. Va ser mi primer bodorrio por estos lados.

Lo otro es que otro de mis grandes cheros, el Taura, viene a pasar unos días conmigo en noviembre. Así que estoy contento de tener a unos de mis panas desde chiquito conmigo. Si quieren mandarme una libra de queso duro blandito pueden hacerlo con él. Y enero se viene Adriana para acá. Así que agenda llena para los compatriotas.


Living Belfast

Pensé que ya era tiempo de escribir sobre cómo me va y qué pienso de vivir acá, cuando ya estoy a casi diez días de cumplir mis primeros dos meses en estos rumbos.

Primero, creo que no me equivoqué al decidirme probar suerte. El beneficio que he visto más inmediato es que estoy aprendiendo inglés más rápido de lo que pensaba. Es verdad que aún me cuesta bastante, que ando siempre bien cansado porque tengo que “traducirlo” todo mentalmente y que se complica aún más con el difícil acento de los irlandeses, pero si he notado que ahora entiendo muchísimo más que en los primeros días y la gente de acá también me lo dice. He comenzado a leer en inglés, las Cronicas de Narnia, y en mis días libres veo películas sin utilizar subtítulos y también se me es más fácil ahora.

He intentado varias veces de aprender inglés en El Salvador y no he podido. Creo que porque estoy acostumbrado a aprender bien rápido y cuando algo se me dificulta no tengo paciencia para perseverar. Así que venir acá y obligarme a mí mismo a meterme el inglés por todos lados fue de buen tino.

Creo que lo más gracioso que me ha pasado es que en una capacitación me dijeron que fuera por lana (wool) y regresé media hora más tarde porque anduve buscando un pedazo de madera (wood). Ese día todos se rieron de mí. Pero aún no les gano a las salvadoreñas que estuvieron antes, una dijo que necesitaba lavarse sus tetas por sus dientes (tits en vez de teeth) y las más mítica es una que dijo que necesitaba cock (para los que saben no necesitan explicación) en vez de cook (cocinar)

A la gente de acá les encanta el español. Varias veces, cuando hemos estado hablando español con la otra salvadoreña que vive acá, la gente se detiene y nos dice: que bonito se oye. Y como a varias personas de acá me preguntaban cómo se decía tal y tal cosa decidí dar clases de español. Empiezo el otro domingo en la tarde y ya tengo varios alumnos, unos 6 por lo menos que están bastante interesados.

También me han pasado cosas súper chistosas con la gente que trata de hablar español. Una de mis compañeras, que es bien guapa, me dijo en voz alta una vez que iba pasando: “Chúpame el chocho”. Después de ir los respectivos coros celestiales, pensé que la libertad mental y sexual en estos países era lo mejor que le podía pasar a un latino soltero. Pero no, la pobre tipa era lo único que sabía decir en español porque un su ex novio que había estado de vacaciones en España le había enseñado eso y ni siquiera sabía lo que significa. Ya se imaginarán en qué lugares anduvo el novio y la cara que puso ella cuando le expliqué.

Otra anécdota es que el encargado de la cocina es gay, y un salvadoreño que estuvo hace algunos años le decía “cara de maricón”. Y el mismo tipo andaba diciendo que él era la “reina de las putas”, porque sólo eso le habían enseñado. Después de la debida explicación, decidió cambiar y hoy anda diciendo que es la “reina de las zorras”, porque dice que lo marica es por vocación.

He regresado a escribir también, algo que había dejado hace mucho. Comencé por una pequeña narración, que ahora que la leo con otros ojos, me parece que no está tan mal escrita, y me devolvió la confianza en la pluma; y había comenzado una más larga, pero hace poco a la inspiración la noqueó la realidad, y creo que habrá que replantearla.

Lo otro positivo es que llevo una vida más saludable. Y me refiero a todo, al poco nivel de stress, a un ambiente menos contaminado y a que voy a gimnasio. Cuando tengo libre, me voy caminando por la orilla de la playa o por la carretera que cruza los acantilados. Me gusta oír el canto del agua al suicidarse contra las rocas o cuando pierde sus fuerzas después de una marcha loca y decide descansar en la arena.

Es más, ahorita que estoy escribiendo estas líneas me encuentro en la casa de descanso de la ONG, en medio de los colinas irlandesas. Es una sitio callado, ideal para relajarse. Aunque lo que no me gusta es que entró el invierno y ya desde hace un par de días hace bastante frío y un viento espantoso (creo que en una de sus vergueras el Alfredo Espino ha de haber venido a parar aquí y escribió los Vientos de Octubre). También los días son grises, con una nubes que parecen hechas de cemento, y el sol sale bien tarde, como a las 9 de la mañana. Me han dicho que entre más nos acerquemos a diciembre el sol solo sale unas pocas horas, cerca del mediodía, y que ni siquiera se ve. Ellos le llaman “twilight” a esa luz que es como un largo amanecer.

Lo otro que no me gusta es la comida y me parece insana por la cantidad de grasa que ocupan. Acá todo es untar de mantequilla las cosas. Le ponen al pan dulce, a las tostadas, a la sopa, a las papas, a todo lo que se le pueda untar. Lo otro es que comen tanta papa que yo ya esoy chino: papa salcochada, papas fritas, puré de papa, las mil y una papa. Pero también pienso que ellos vieran nuestra comida insana, y es que realmente lo es, porque dudo mucho que los plátanos fritos, los frijolitos de esos que hasta rechinan en la cacerola, el montón de crema y el queso duro, o aquellas pupusitas de chicharrón, tan buenas pero que dejan el plato cubierto de aceite, sea lo recomendado en una dieta para bajar de peso. Lo otro es que nosotros comemos el mismo arroz todos los almuerzos y que a ellos eso les hastiara rápido.

Todavía no me ha entrado la nostalgia culinaria porque me traje unas bolsitas para hacer horchata y Janete, la salvadoreña que vive acá, ha hecho un par de veces tortillas y pupusas. Y una vez, curioseando en un mercado chino (no chino de cosas taiwaneses como allá, sino de plano para chinitos, y donde vi unas cosas tan raras) hallé jugo de caña y sabía bastante parecido al que venden en la carretera a Cojute. En ese mercado hallé también las clásicas pepeshcas y yuca, al estilo de la dinastía Ming, claro. En esas idas, también fuimos al mercado hindú y ahí si que estuvo triste, yo casi zopeo, es una comida tan rara. Lo peor eran unas como anguilitas disecadas y las cabezas de gallo. Guacala.

También he ido ya a los pubs y me gustan los que tienen música tradicional irlandesa en vivo. Ocupan mucho el violín y una su flauta medio rara y la que más me agradan es “Leaving of Liverpool” y “Spanish lady”.

La Guinnes no, repito y que quede claro, no me gusta. Prefiero la Harp o la Carlsberg. Esas si son bueeeeeeeeeeeeenas. Me gusta también una sidra sueca que venden acá.

Y bueno, ya finalizo, y como hubiera dicho en mi antigua vida de periodista:
Reporto, desde Belfast, en Irlanda del Norte, Christian Guevara, para www.chilguete.blogspot.com

viernes, octubre 06, 2006

La musa de Wilde y Stoker

Irlanda es la tierra que vio nacer a Wilde, Swift, Stoker, Joyce, Doyle y otros escritores famosos. Muchos más se inspiraron en ella, como Tolkien, para describir los paisajes y poner los nombres de los lugares en el Señor de los Anillos. Ahora que vivo acá, no me extraña que la pluma de ellos se haya movido bajo el halo mágico que exhala la costa norte de este país. Es sobrenatural.

Hay una carretera que desde Ballycastle, el sitio donde vivo, bordea toda la costa recorriendo una serie de pequeños pueblos hasta llegar a la ciudad de Londonderry, que está enclavada en una bahía. Las fotografías son de la zona de la bahía de Larrybane, ubicadas como a una hora de donde vivo.

Por cierto, me encanta la del arcoiris, no tanto por la foto, sino por lo que me costó. Acá aparecen bien seguido, porque sólo pasa lloviendo, pero cada vez que corro a traer la cámara ya ha desaparecido. Esta vez la andaba, lo unico malo es que no hallé la olla de oro ni al duende.








jueves, octubre 05, 2006

La leyenda del gigante

Fui a visitar de Giant's Causeway, el principal atractivo natural de la isla de Irlanda. Es una formación natural hecha con 40 mil rocas, en realidad "troncos", de basalto, producto de erupciones que ocurrieron hace miles de años.

Pero los irlandeses, que son gente llena de historias, tienen una versión mas trabajada que los geólogos. Segun la leyenda, las rocas fueron hechas por un gigante irlandés llamado Finn Mac Cumhail, quien hizo un puente que se extendía hasta el otro lado de Escocia, para luchar contra un rival escocés, Benandonner.

En la lucha, Benandonner cruzó el puente y fue debidamente derrotado, pasando por aquel mismo puente por el que había venido.

Cumhail, por su parte, había llegado en un camello (debido a una roca que tiene ese forma) desde un lugar lejano. Por lo menos eso fue lo que entendí, ya que esta mara tiene un su acento mero raro.

Les dejo algunas fotografias, en realidad, no estoy conforme con ellas, ya que el lugar es mas precioso de lo que pude retratar con la camara, pero tengo pensado regresar con el invierno, cuando el lugar no este tan lleno de gente y halla mas bruma y, posiblemente, nieve. Realmente he visto fotografias impresionantes del lugar y voy a intentar hacer una muy buena.





martes, octubre 03, 2006

La tierra de los Celtas

Esta vez les voy a dedicar más fotografías que la vez pasada. No llevan un orden lógico mas que el de mostrarles la suerte de vivir en un lugar tan tranquilo y, tal vez por primera vez en su vida, en el seno de una sociedad más pacífica.

Como les decía anteriormente, vivo frente al mar, en un pequeño pueblo llamado Ballycastle, que a lo mucho cuenta con unos 6 mil habitantes. Así que muchas de las fotografías que verán ahora y en el presente tendrán el océano, el sol y la playa como protagonistas.



Cerca de Ballycastle hay lugares interesantes. Hay un cementerio antiguo, the Bonamargy Friary, famoso por sus leyendas de fantasmas. Fui una vez, pero sin cámara, asi que les debo las fotos. También se encuetran el Castillo de Kinbane, al que no he ido pero espero conocer la próxima semana, y una formación natural de rocas llamadas de Giant's Causeway, que les prometo que será mi próximo blog.

Otro de mis viajes que pienso hacer es ir a la isla de Rathlin, que queda enfrente, y también llena de leyendas, especialmente la de un rey celta que luchó contra Inglaterra y que aguantó con su ejército ahí hasta que la mayoría murió de hambre.





Creo que el paisaje de Irlanda, con las salvedades, se me hace muy pero muy parecido al de El Salvador, pienso que es por la ausencia de árboles. La isla fue intensamente talada debido a la explotación ganadera, en este caso de ovejas, y por la necesidad de madera para construir casas y barcos.



Otra cosa que me ha encantado de este país son los ríos, la mayoría pequeños riachuelos, pero algunos imponetentes, especialmente los que atreviesan las ciudades grandes como Belfast y Londonderry.