jueves, julio 05, 2007

Versalles, la grandeza francesa


La historia de Versalles comienza en el siglo XVI, cuando los duques de Retz, Alberto y su hijo Henry, construyen una bella casa veraniega en el pequeño pueblo de Versalles, donde eran los gobernadores. Así inició el recorrido de una de las construcciones más admiradas de la historia, uno de los lugares turísticos más visitadas en el mundo y uno de los tantos símbolos de la grandeza de Francia, solo comparadas con el Louvre o la Torre Eiffel.

Luis XIV, quien asumió el tronó de Francia y lo dejó hasta su muerte, 72 años después, convirtiéndose en el reinado más largo de la historia, adquirió la propiedad buscando tener un lugar de residencia fuera de París, para estar alejado de los problemas y para tener más tiempo con sus amantes, de las que era muy aficionado. Su padre, Luis XIII, ya previamente había creado unos pequeños cotos de caza y una residencia para pasar el día en unos terrenos aledaños. El lugar es famoso porque ahí fue advertido por el Cardenal Richeliu de que era víctima de una conspiración y salvó la vida. La traidora era la Reina Madre, María de Médicis. El nuevo, pero aún modesto, Palacio de Versalles se convirtió en el favorito de Luis XIII, pero este estaba cerca de morir y su hijo mayor, el Delfín, era un pequeño niño de 5 años.

El Rey Sol, como era conocido Luis XIV, no tuvo la idea inicial de hacer Versalles su residencia definitiva hasta con el paso de varios años, cuando la convirtió en símbolo de todo su poderío, a partir de 1651, cuando se enamoró de él después de una corta visita. Ya para entonces el rey había vivido en varios palacios como Louvre, el Palais Royal, Saint Germain-en-Laye o en Vincennes y nunca se había visto satisfecho. Nueve años más tarde, el rey llevó a su esposa a Versalles e inició un verdadero proceso de remodelación y ampliación que llevaría años.




La mara empezó a criticar el deseo del rey de hacer su residencia en ese lugar, al que calificaban de pantano y no entendían como el Louvre no satisfacía los requerimientos reales, aunque seguía siendo la residencia oficial. Ciertamente, Luis XIV derrochó una fortuna, un millón de libras en aquella época, en un lugar al que su mismo nombre desacreditaba: Versalles significa "tierra revuelta".

En esos primeros años fueron creados la Cámara del Rey y la Reina, las más importantes dependencias, el invernadero y el zoológico y los jardínes fueron triplicados, usando el tema del sol como eje central. El palacio fue inaugurado en 1664 con una fiesta llamada "Los placeres de la Isla Encantada", organizada por el rey para satisfacer a su amante preferida en esos años: Mademoiselle La Valliera, con quien tendría cuatro hijos.

Después de las fiestas de 1668, cuando los cortesanos y nobles invitados se quejaron de que el palacio era muy pequeño, Luis XIV sintió dolido su orgulló y ordenó triplicar las dimensiones de la obra. Además, se construyó la Villa del Trianón, en medio de los jardínes, hecho enteramente de mármol y servía como refugio, y pisorio, para el rey. Se agregaron 14 mansiones y se inició la Galería de los Espejos, una de las joyas del Palacio.

La galería fue concebida por el arquitecto Jules Hardouin y tenía una sola misión: deslumbrar a los visitantes. En esa époco, los espejos eran un lujo invaluable y se colocaron 376 espejos en total, una fortuna, y los primeros en los que las personas se podían apreciar de cuerpo entero. Grandes acontecientos históricos han ocurrido en esta gran sala, como el casamiento de los últimos reyes franceses: María Antonieta con Luis XVI; el inicio del Imperio Alemán, o Segundo Reich, dirigido por el Kaiser Guillermo II; y la importante firma del Tratado de Versalles, que puso fin a la Primera Guerra Mundial.

Se agregaron las fuentes de Neptuno y el Estanque de los Suizos, se ampliaron las caballerizas y la Máquina de Marly, un portento de la hidraúlica en aquel tiempo, que bombeaba agua desde el río Sena, empezó a funcionar. Se habilitó el Salón Oval y el Salón de las Conchas, para almacenar las obras de arte de más valor, y su ingreso estaba vedado a cualquiera sin la invitación expresa del rey. Les debo una foto de la fachada y del Estanque de los Suizos, la primera es porque el monumento se encuntra bajo reparación y manteniemindo, y una gigantesca montaña de andamios cubre la cara principal del edifici; y del segundo porque los jardínes albergaban una exposición musical y había que pagar extra. Lo mismo me pasó con el Salón de los Espejos, bajo mantenimiento desde el 2004 y completamente lleno de andamios, en un proyecto que alcanza los 80 millones de dólares.

Finalmente, y aunque el palacio no estaba terminado, Luis XIV se trasladó a vivir en él iniciando una nueva forma de gobierno en su imperio. El monarca trató de consolidar su poder en ese tiempo y apaciguar los ánimos de una nobleza bastante rebelde y uso varias tácticas, como regalar títulos nobiliarios a sus más fieles seguidores e, incluso, darles alojamiento en su palacio, lo que se convirtió pronto en un problema porque nunca había suficiente espacio y había que estar construyendo permanentemente.

La otra táctica fue consagrarse en una figura casi divina. Luis XIV convirtió las rutinas de la vida, de su vida, en actos protocolarios del más alto nivel, creando de esta forma una sensación de superioridad y magnifencia que nadie se osaría a desafiar. Sólo durante cinco horas, durante algunos días de la semana, los cortesanos que eran invitados al Gran Departamento, un enorme privilegio envidiado por todos, podían darse el lujo de saludar al rey de una manera normal. Aparte de eso, el Rey Sol era una figura divina, casi un mesías, solo equiparado a los antiguos farones egipcios que aseguraban ser descendientes directos de los dioses.

Otro de los grandes privilegios era asistir al monarca cuando se despertaba. Había que sostenerle la cabeza y ayudarle a vestirse. Sólo su más íntimos colaboradores podían darse ese lujo.

Entre 1685 y 1689 se inició otro gran período de construcción. En algunos momentos llegaron haber casi 30 mil obreros trabajando y unos 6 mil caballos ayudando en la construcción, el gasto anual alcanzó las 80 millones de libras. La fachada fue ampliada hasta alcanzar los 680 metros de largo. En ese tiempo, la Capilla Real, estaba a medias, ya que el rey dispuso mucho de sus recursos para la guerra, pero cuando una paz favorable para Francia fue alcanzada, en 1699, la construcción inició nuevamente.

Las fotos de abajo corresponden a la capilla. En la primera a la izquierda se pueden contemplar las dos plantas de la iglesia, con sus columnas jónicas. A veces, cuando el rey deseaba asistir a misa pero no ser visto por sus cortesanos directamente utilizaba el pequeño balcón ubicado al centro de la segunda planta. En la primera a la derecha y en la segunda fila a la izquierda detalles de las pinturas en el techo, hechas por artistas como Coypel, Meusnie y de la Fosse.


La foto inferior es el monumental Teatro Real, o L'Opéra, una de las construcciones tardías, ya que fue edificado por el nuevo Rey Luis XV, quien sustituyó a su bisabuelo a la muerte de este y quien tenía un teatro más modesto en uno de los jardínes. La construcción inició en 1740 y tardó casi 30 años en ser terminado, convirtiéndose en el más grande de Europa en su época con más de 700 butacas.

Luis XVI abandonó el teatro porque lo consideraba un gasto excesivo... y tenía razón. En una solo función se gastaban 3 mil candelas hechas con cera de abeja, de la mas alta calidad, para que no emitieran mal olor como las velas normales, y el precio de cada una de ellas equivalía al sueldo semanal de un obrero. El teatro cobró vida nuevamente con la llegada de Napoleón y actualmente es usado por el estado francés para eventos de alto nivel

El último lujo lo constituyen sus jardínes, uno de los más grandes construidos en todo el mundo y que incluyen laberintos y veredas construidas con arbustos y decoradas con fuentes, la más famosa de ella es la de Neptuno. La mayoría de fuentes de agua tienen como inspiración el panteón olímpico de los griegos, y destacan también la de Apolo.
Sinceramente, sólo disfrutamos una parte de los jardínes. Había un concierto de música clásica y, aunque normalmente según la guía no se paga extra, había que hacerlo ese día y era bastante caro, creo que 11 euros. Así que sólo estuvimos en ciertos sectores que estaban abiertos.



martes, julio 03, 2007

Postal parisina

Inaugurado en 1900 con motivo de la Exposición Universal y nombrado en honor del padre del zar ruso Nicolás II, el puente Alejandro III es una de las edificaciones más bellas de París. Cubierto de estatuas de ninfas, caballos alados y querubíes, y rodeado de monumentos como el Gran Palais y el Hotel des Invalides, y con una magnífica vista de la Torre Eiffel, el puente me pareció perfecto para obtener una buena fotografía.El resultado fue una de las imágenes de las que más orgulloso estoy.

P.D. La imagen está en alta calidad para que la puedan descargar y ocupar como fondo de pantalla si lo desean.

lunes, julio 02, 2007

Venecia, la rosa del mar

Venecia era uno de mis grandes sueños durante este año en Europa. Y creo que después de saber que no podía ir a Praga o Viena, por que ya me quedé sin pisto, pues conocer Venecia fue vital para que la balanza se inclinara entre un viaje a Italia o a España, cuando estaba planificando las vacaciones con mis papás. No me podía quedar sin conocer una joya de Europa de ese calibre. Y no sé, siempre se hace que Madrid y otras ciudades españolas son más accesibles desde El Salvador que las ciudades italianas. Por lo menos suenan menos lejos. Igual, no me arrepiento de haber escogido Italia.

La ciudad de los canales y las góndolas fue la última parada de los diez días de viajes que hicimos sin parar con mis papás, trece si contamos los que pasamos conociendo Belfast y algunos pequeños pueblos norirlandeses en los alrededores. Ya era el último tramo y para ser sincero ya estaba cansado de andar rebotando de hotel en hotel (puta es feo siempre tener la incertidumbre de cómo va ser el hotel, si va ser calle, si va estar bien ubicado o hasta el quinto sobaco del mono, ya que eso de bookear en Internet tiene sus grandes ventajas, pero también sus contras) y ya habíamos gastado casi toda el bee - gee, especialmente comprando para la Lorena e incluso algunas cosas para la boda de Karla.

Además, ya mi papá me tenía un poco cansado - y preocupado - con eso que no le gusta cualquier comida que no sea la salvadoreña. Preocupado porque cualquiera con un poco de amor se preocupa que su papá no quiera comer nada y llegue a la casa todo sequito; y cansado porque de verdad que jode mi tata. Jode no, chinga. El colmo llegó un día, por cierto en Venecia, cuando me comía un sandwich de atún con queso y dijo que el sólo ver esa "carne de caballo" le había dado diarrea. Primero, desde cuándo es mi papá forense de equinos para determinar la procedencia rocinante de la carne y, segundo, cómo se le ocurre que le va dar mal de estómago sólo con la vista. Es perro, creanme, salir con mi papá, porque él siempre guarda una fuerte esperanza de hallar algo como comida a la vista netamente guanaca a cualquier lugar que vaya. Les juro que en el fondo de su alma siempre creyó hallar algo chiles verdes rellenos en París o huevos con chorizo y flor de izote en Roma.

Ejemplos, si no me creen. Casi se muere del asco cuando estábamos comiendo una ensalada de salmón, tan rica que es esa carne rosadita, porque dijo que eso era "vómito". O cuando Betsy, mi host family en Belfast, dijo que nos iba a cocinar un desayuno especial para darles la bienvenida y vieran con que alegría se despertó él siguiente día. Todavía le advertí que no se ilusionara tanto y que los desayunos acá ni por cerca al guanaco style, pero jamás se le borró la idea. Pobrecito, la cara que puso cuando sus imaginarios plátanos fritos se transformaron en pancakes, sus frijoles negros eran croassant con mantequilla y sus huevos fritos con tomatada, el quesito duro, la crema que hasta parece sorbete... pues no era más que un enorme tazón de muesli.

No sé porqué me alargué tanto hablando de eso. Tal vez porque quería desahogarme, ya que fue lo más cansado y desgastante durante todo el mes que me visitaron. Siempre corriendo de arriba para abajo para almorzar o cenar con ellos, porque él no quería comer el menú del día y mi mamá tenía que cocinar.

Regresemos a Venecia. Nos quedamos en un hotel bien vergón llamado Martello, en las afueras de Venecia en la zona conocida como Marghera, ya que los que estaban en las islas eran muchos más caros. De todos modos, el tren pasaba cada diez minutos y solo valía un euro, así que para los que piensan o están planificando venir, ahí les dejo un tip.

El primer lugar interesante que vimos fue iglesia cercana a la Piazella Roma, a la par de la estación de trenes de Santa Lucía. Sinceramente, no me acuerdo del nombre, creo, pero no estoy seguro, que era la Chiesa degli Scalzi, un templo bastante pequeño, con una fachada decorada con estatuas y coronada en su punto más alta con una de Jesús. Si es esa iglesia, pues fue construida en 1660 y fue consagrada a la Virgen de Nazareth y era parte de la orden de las Carmelitas Descalzas.

A mí lo que más me impactó fue el decorado del retablo sobre el altar (es la fotografía de la derecha). De verdad que me quedé con la boca abierta al contemplar la estatua de Jesús flanqueado por una fulgurante estrella dorada, rodeado por algunos querubines y deduzco que las de abajo no son personajes bíblicos sino musas, todo ello bajo un "manto" dorado labrado en madera que parece caer sobre todo el conjunto. Busqué y busqué info en Internet de quién fue el artista, pero no hallé nada. Así que tampoco sé si la descripción fue la correcta o si no eran musas sino representaciones griegas de Scarlet Johhanson o Angelina Jolie, pero fue mi mejor intento.



De la Chiesa degli Scalzi caminamos derecho hacia la famosa Plaza de San Marcos, el corazón de Venecia, sólo siguiendo el instinto y a la multitud de turistas que atestaban los pequeños pasajes. Y es que era innecesario, e imposible, leer el mapa de una ciudad que más parece un intrincado laberinto de 800 pequeños puentes, callejuelas angostas cubiertas de personas y de negocios a ambos lados y construida sobre 120 islas.

La historia de Venecia, ubicada en la laguna Veneta en el mar Adriático, comenzó en el siglo V, cuando los pobladores de la ciudad de Padua se refugiaron en esas islas luego de ser derrotados en la invasión bávara proveniente de Germania y, cincuenta años más tarde, de la protagonizada por Atila y sus guerreros hunos. Sus aguas poco profundas se convirtieron en murallas infranqueables para futuros atacantes y la ciudad comenzó a adquirir prestigio durante el paso de los siglos, dominando el comercio de especias y finalmente durante las Cruzadas, cuando después de un saqueo en Alexandría las famosas reliquías del cuerpo de San Marcos (sólo el cuerpo, el cráneo no pudo ser rescatado) fueron tomadas y alojadas en la ciudad, que dispuso a a hacer una nueva basílica con ese objetivo.

La Basílica, iniciada en el 828, fue concebida como una ampliación del Palacio Ducal con un diseño tradicional de cruz griega muy de moda en la época, pero después de un incendio fue reconstruida por arquitectos y obreros de Constantinopla, de donde obtuvo su diseño actual, netamente de estilo bizantino, y fue finalizada en 1073.

La fachada es un colorido mosaico de mármol con una variedad de elementos decorativos, debido a que una ley de la República Veneciana imponía que los mercaderes pudientes trajeran regalos para embellecer el templo después de un viaje afortunado. El resultado fue un verdadero mix de estilos orientales, por ejemplo estatuas traídas de Siria o Egipto o, incluso, pilares provenientes de Jerusalén.

San Marcos es la sede del Patriarca de Venecia, un título puramente honorario pero de gran importancia en la tradición latina de la Iglesia Católica y que ahora solamente está reservado por los arzobispos de tres iglesias más: Lisboa, Jerusalén y las Indias Orientales. En la actualidad, el cardenal Angelo Scola ostenta el cargo en Venecia y su importancia se hizo notable cuando fue uno de los candidatos (conocidos como Papabiles) durante el cónclave para elegir al sucesor de Juan Pablo II.

Uno de los detalles que más llaman la atención son las estatuas de la fachada (fotos segunda fila). La primera fotografía es la de San Marcos, flanqueado por un coro de ángeles. Mientras que en la segunda se muestran la de los apóstoles. Otras estatuas famosas, "los caballos de San Marco", datan de la época romana y fueron traídos desde el Hipódromo de Constantinopla, en Turquía, después de haber sido saqueados durante la Cuarta Cruzada. Napoleón los tomó como tesoros después de invadir Italia, en 1797, pero fueron devueltos en 1815 por intermedio del Imperio Austríaco. Pero no tengo fotos, se las debo. Los originales están en el tesoro de la Basílica y es prohibido usar cámaras y las réplicas, normalmente enfrente de la fachada, habían sido removidas para darles mantenimiento.




Las únicas fotografías que pude tomar de los mosaicos interiores son las imágenes de arriba, (primera fila), porque estaban ubicadas en el espacio destinado a la venta de souvenirs. El interior fue bastante decepcionante para ser sincero y aparte de una atmósfera bastante lúgubre, comparada sólo con la de la Basílica de Santa Sofía, en Bulguria, según todas las guías de viaje que leí, lo más interesante es la Pala de Oro, una obra maestra de la orfebrería hecha en 1102, que contiene casi 2 mil gemas preciosas y narra la historia de San Marcos.

De una forma y estilo muy diferentes, casi opuestos, la otra parte de la Basílica la conforma el Campanil, siguiendo la tradición de los templos italianos, de construir el campanario separado del cuerpo principal. La torre es el punto más alto en la ciudad, con casi 100 metros de altura y originalmente construida en 1514, pero se desplomó en 1902, después de que la pared norte de la edificación se agrietara. Milagrosamente, sólo un gato murió y una librería fue destruida. La comuna de Venecia reconstruyó la torre tal y como la original, sin mayores detalles, hecha en ladrillo plano excepto en las ventanas que dan salida al sonido de sus cinco campanas y sólo coronada con una pirámide en cuyo punto más alto se encuentra una estatua del arcángel Gabriel.

El otro símbolo de la ciudad es el Palazzo Ducale, la sede de gobierno de la antigua República Venecia y vivienda de los "dux" o duques que la gobernaron. Inició como una fortaleza en el siglo X, pero fue transformada en un elegante palacio por el dux Sebastiano Ziani. El edificio es un símbolo del estilo gótico veneciano y una obra maestra de la arquitectura porque la parte sólida fue construida en el extremo superior y los pequeños arcos sostenidos por columnas, conocidos como ojivas, en la parte inferior.

El Palazzo es famoso por tener el símbolo del "amor" de Florencia, el famoso Puente de los Suspiros, en un claro ejemplo de las tergiversaciones tontas de los turistas. Ya que el objetivo de construir el puente no tenía nada de romántico, sino que los suspiros provenían de los prisioneros que eran trasladados del palacio ducal a las prisiones, o piombi, y veían posiblemente la luz por última vez antes de morir en los insalubres calabozos. El más famoso prisionero fue Giacomo Casanova, el famoso "don juan", encarcelado luego de descubrirsele en una orgía entre el abad de la ciudad de Bernis, el embajador francés y dos monjas. Casanova logró escapar un año después y vagabundeó por toda Europa y se involucró sexualmente con 127 mujeres antes de morir de viejo.



Otro edificios famosos en la plaza incluyen la Torre del Reloj, uno de los relojes más famosos de Europa, instalado originalmente entre 1496 y 1499 por los Rainieri, una famosa familia de relojeros, y aparte de la hora, también funciona como un reloj astrológico. La obra incluye una gran campana de bronze colocada en lo alto de la torre que es repicada por dos pastores de metal, mientras su aguja es un rayo que sale de su centro, un astro solar, y su numeración es romana.

El objetivo de tener un reloj de tales dimensiones fue el de facilitar a los navegantes su hora de salida y de llegada cuando arribaban a la plaza.

Las otras grandes estructuras de la plaza son los edificios de la Procuraduría Vieja, ubicada al norte, y la Nueva, en el sur, unidas por una arcada conocida como el Ala Napoleónica. La primera fue construida en el siglo XII como residencia para los procuradores de la república veneciana y fue ampliada con el sector nuevo 300 años más tarde. En un primer momento, los dos edificios se encontraban separadas por una pequeña capilla que fue demolida en 1810, para construir una residencia al emperador francés, luego utilizada por la efímera monarquía italiana y ahora como alojamiento para los presidentes, cuando visitan la ciudad.

Ahora también funcionan un pequeño museo, el Correr, y algunos cafés y restaurantes carísimos como el Caffé Lavena, fundado en 1750, y famoso por ser el favorito del compositor clásico Richard Wagner. Y aunque soy un completo analfabeto en ese mundo, no como mi amigo Fran Domínguez, por lo menos sé que Wagner compuso "Las Valkirias", como parte del Anillo de los Nibelungos. No dan cuál es? Se acuerdan de la antigua canción con la que abría Teleprensa cuando salía en Canal Dos, pues esa es. Ultimamente, el famoso cellista Rostropovich, que murió hace poco, era uno de sus clientes habituales; además de los artistas que participan en el famoso Festival de Venecia.

El último de los atractivos lo constituye algo más perecedero que los grandes edificios: una multitud de palomas de castilla, que revolotean atentas a quien les de de comer. Por un euro, uno puede comprar una bolsita con maíz. Creo que de los mejores recuerdos de ese viaje, fue la cara de felicidad de mis papás cuando les estaban dando de comer. Todavía mi papá, que a veces es un poco apagado o tímido, me repetía: Tomános una foto, Tomános una foto. Creo que sólo verlos tan contentos, como niños, valió la pena de haber estado lejos todo este tiempo.

Ciudad universal

Las estampas de Venecia, con sus canales y sus famosas góndolas, son conocidas en todo el mundo. Especialmente, el canto del gondolero, algo que incrementa ya el alto precio de casi 100 dólares (70 euros) por una hora de paseo. Una cosa que me llamó la atención es una ley que prohibe que los gondoleros sean personas nacidas afuera de Venecia, dejando a los nativos todo el negocio.

El otro medio de transporte, mucho menos romántico y fotogénico, lo constituyen los Vaporeto, el equivalente a los buses en la ciudad y que utilizan únicamente la vía más importante, el Gran Canal, que comienzan en el puente de la Scalzi y termina en otra iglesia increíble, Santa María de la Salud. El costo por un viaje con retorno es de 5 euros, un poco más si es de noche.

El Gran Canal también sirve de escenario para otra de las famosas construcciones italianas: el Puente de Rialto, el más antiguo de la ciudad. Construido en madera en 1250, para reemplazar un viejo puente flotante, pero fue reconstruido con su forma actual en el siglo XV, incluso con sus dos hileras de negocios, con la idea de que esos impuestos sirvieran para darle mantenimiento.

Venecia también es famoso por actividades culturales como el Festival de Cine de Venecia, que se inició como un tributo al dictador fascista Mussolini (el premio se llamaba Copa Mussolini), y que luego se transformó en el afamado premio del León Dorado para la mejor película y la Copa Volpi, al mejor actor y actriz. El festival es la parte más conocida de la Bienal de Venecia, una exhibición de arte contemporáneo que incluye danza, pintura, arquitectura, que se celebra a fines de agosto hasta entrado septiembre.





El Carnaval de Venecia tal vez es, junto con el verano, una de las épocas de mayor afluencia de los turistas. Celebrado por primera vez en 1280, aunque con la variante de las máscaras desde el siglo XVII, para ayudar a la nobleza a mezclarse y pasar desapercibida entre la muchedumbre, casi desaparece durante varias épocas convulsas de la historia de Venecia, incluyendo su supresión por Napoleón Bonaparte y por el régimen fascista durante la Segunda Guerra Mundial, pero fue revivido durante los primeros años de la década de los ochenta. Actualmente se celebra dos semanas antes del Miércoles de Ceniza.

Para cerrar, Venecia no ha sido la inspiración para muchos, sino la cuna de varios personajes de la historia. Como Tintoreto, el último gran pintor italiano del Renacimiento; el compositor clásico Antonio Vivaldi, quien compuso Las Cuatros Estaciones (por lo menos esas también las conozco); y mis predecesores viajeros, Marco Polo y Sebastian Cabot, el primero tripeó en la China y el segundo anduvo de vacil en Canadá. Y claro, el ya mencionado e inspiración de muchos, Casanova.

domingo, julio 01, 2007

Florencia, pincel de los Médici

Bocaccio, Da Vinci, Bramante, Dante, Michelangelo, Sangallo, Donatello, Rafael, Maquiavelo… la lista de pintores, escultores, arquitectos y literatos que marcaron con fuego la historia de las artes y que nacieron o se formaron en Florencia pareciera ser interminable. Suena increíble como una pequeña aldea, fundada por los soldados de Julio César como campamento militar y volcada casi en su totalidad a la agricultura, pasó a convertirse en el paso de dos siglos a una de las ciudades más importantes de la vieja Europa, alrededor del siglo XIV, cuando varias familias de banqueros tuvieron éxito y la ciudad se desarrolló económicamente.

Fue precisamente gracias a una de esas acaudaladas familias, los Médici, que Florencia se convirtió en el centro de las artes europeas durante el Renacimiento. El largo gobierno familiar inició en 1439, cuando Cosme El Viejo regresó de su exilio en Venecia y derrotó a los Albizzi, otra rica familia que gobernaba la ciudad. Cosme tenía, aparte de un gran liderazgo política y una inmensa fortuna, una fuerte fascinación por las artes, hizo amistad con Donatello y financió muchas de sus obras. La historia empezaba a escribirse.

La época de oro llegó con Lorenzo, apodado El Magnífico, y nieto de Cosme. El nuevo regente llevó, durante sus veinte años de gobierno, al arte florentino a la cima de Europa. Apoyó a artistas como Sandro Boticelli y Michelangelo, quien labró la estatua más famosa de la historia: El David.


El David es la representación perfecta del cuerpo masculino, y su único “error” es su mano derecha, bastante más grande, pero esculpida de esta forma para demostrar más el poderío de su cuerpo. Michelangelo, gran loca desatada y uno de los gays más famosos de sus tiempos, sabía como esculpir a la perfección hombres, pero tenía problemas para hacerlo con el cuerpo femenino, a las que hacía robustas. La Piedad, su estatua sobre la Virgen María y posiblemente su segunda obra más famosa, es la única que no presenta este defecto.

La estatua, labrada en un bloque de mármol blanco de cuatro metros de altura, fue diseñada originalmente para decorar la entrada de la catedral, aunque debido a lo excepcional de su diseño fue colocada en la fachada de la Casa de Gobierno hasta que fue trasladada a la Galería de Arte, para garantizar su conservación.


Florencia es un museo a cielo abierto y disfrutamos mucho caminando por sus calles, apreciendo la infinidad de estatuas que se encuentran en sus plazas o afuera de los edificios más importantes. Fuimos a la Plaza de la Señoría, corazón dela ciudad, y cuyo telón de fondo es el extraño “Palazzo Vecchio”, también conocido como Palacio Ducal, por haber sido la vivienda de los Médici, un edificio cuadrado con aires de fortaleza y una torre de 95 metros que sale de su techo y que no está centrada, sino ubicada ligeramente más a la derecha.

La Plaza de la Señoría fue construida para ser el centro politico de la ciudad, ya que el plano religioso giraba en torno a la Plaza del Duomo, ubicado frente a la imponente catedral.

Uno de los elementos más destacados de la plaza es el Corredor Lanzi, construido entre 1379 y 1381 y convertido en un museo al aire libre por los Médici. Contiene las famosas estatuas de Perseo, hecha por Cellini; el Rapto de las Sabinas, más conocida como la Giambologna y que a mí me dejó con la boca abierta porque me parecía tan natural y llena de vida, y la Lucha de Hércules y Neso (foto: segunda fila, izquierda), las dos maravillas hechas por el escultor Jean de Boulgne. Y, finalmente, una antigua escultura de la época romana inspirada en una tragedia griega, Menelao sosteniendo a Patroclo.

Otra serie de estatuas, incluyendo una réplica de David (foto: principal superior), adornan la fachada del Palazzo Vecchio. La más interesente era Hércules venciendo a Caco (foto: segunda fila, derecha), en la que impresiona ver los detalles de anatomía que logra el escultor Baccio Bandinelli.

Por último, la plaza está decorada por la Fuente de Neptuno, construida entre 1563 y 1565 por Bartolomeo Ammannati y encargada por Francisco I de Médici para celebrar su boda con la duquesa Juana de Austria. A pesar de que es uno de los símbolos de Florencia, la estatua de Neptuno fue en un principio desagradable para la población florentina. Los relatos aseguran que las personas exclamaban: Ammannati, cuánto mármol has arruinado!

Lo cierto es que el escultor pasó otros diez años trabajando en la base de la estatua y al final logró un resultado maravilloso, llenado el monumento con trabajadas estatuas de sátiros y caballos de mar (foto: primera fila, izquierda).

Santa María del Fiore

No se puede negar su belleza, pero la palabra excéntrica la definiría mejor. Su magia me hizo gastar varios minutos contemplando su fachada, tratando de entender el entramado de sus mármoles verdes, blancos y rosados y su configuarción de puertas de bronce, estatuas (la principal dedicada a la Virgen María - foto: segunda fila, derecha) y de enormes vitrales. Este atrevimiento arquitectónico fue realizado por Emilio de Fabris en 1871 retomando en conjunto el estilo de la catedral pero con una tendencia neo gótica.

En resumen, la enorme Basílica de Santa María de Fiore (o de Las Flores) es el corazón religioso de la ciudad fiorita y una de las dos iglesias que he visitado - la otra es la Basílica de San Marcos, en Venecia- que me parece mucho más interesante por fuera que por dentro. En realidad, estaba tan cargado de expectativas después de admirar la facha del "Duomo", como es conocido, que fue una soberbia decepción su nave central, a la que se llega después de hacer una larga cola que por suerte se mueve rápidamente.

Aunque la actual fachada fue realizada sólo hace más de un siglo, Santa María del Fiore se remonta a 1296, cuando fue diseñada por Arnolfo di Cambio para ser la mayor iglesia del mundo y darle cabida a unas 30 mil personas. Actualmente, el Duomo de Florencia es la cuarta iglesia más grande. La construcción duró 170 años, incluso fue suspendida por falta de dinero durante treinta años y otros siete por la llegada de la peste negra a Europa y que asoló a Florencia. Luego de la muerte de Di Cambio, Giotto retomó el trabajo y finalizó el campanario, de 82 metros de altura, pero la obra en total fue finalizada por otros arquitectos.

Uno de los atractivos de la catedral es su gigantesca cúpula, la segunda más grande del mundo (después de la de San Pedro) y construida durante 16 años por Brunelleschi entre 1420 y 1436. En total, la enorme cúpula de ocho lados pesa 37 mil toneladas, contiene más de cuatro millones de ladrillos y alcanza una altura de 114 metros hasta su punta. El interior está decorada por una gigantesca pintura de casi 30 metros de largo, pero no sé quién carajos la pintó por más que busqué info, y sólo hallé que la obra fue duramente criticada por Miguel Angel.




La otra gran iglesia de Florencia es la Basílica de la Santa Cruz, la mayor sede de los franciscanos en el mundo y uno de los templos cristianos más importantes en Italia debido a su historia. Además, es la tumba de personajes como Galileo Galilei, Maquiavelo, Carlota Bonaparte, Michelangelo, Rossini, Lorenzo Ghiberti y de los científicos contemporáneos Guglielmo Marconi y Enrico Fermi.

La Santa Cruz fue un lugar importante de reunión durante la Edad Media y parte del Renacimiento, y albergó a varios padres de la Iglesia Católica como San Antonio de Padua, San Bernardino, San Buenaventura y San Luis de Anjou. Asimismo, muchas de sus obras fueron financiadas por célebres políticos florentinos, como la familia Pazzi, rivales de los Médici, y que encargaron la construcción de una suntuosa capilla conocida como Capella Pazzi.

Las otras dos iglesias de importancia de Florencia son San Lorenzo, que contiene el mausoleo donde descansan los miembros de la familia Médici, que gobernaron la ciudad hasta el siglo XVIII y que al final terminaron formando parte de las familias reales de Austria e Inglaterra; y la iglesia del Santo Espíritu.

La nueva ciudad

Aparte del turismo, que es el principal motor de la ciudad, y que genera millones de turistas entre los meses de abril y agosto, Florencia es famosa por otra actividad: la alta costura. Un lugar que comparte con Milán, el verdadero centro de la moda mundial.

La casa más famosa que tiene su sede principal en Florencia es Salvatore Ferragamo, que inició como una fábrica de zapatos para los artistas de Hollywood pero que luego extendió sus negocios con clientes exclusivos como los Maharaja (casa real) de la India, Eva Perón, Marilyn Monroe y que ahora cuenta con 450 tiendas en 55 países. Su prestigio continúa creciendo y, actualmente un par de zapatos Ferragamo alcanza fácilmente los 3 mil dólares.

A pesar de haber nacido en Florencia, pero ahora con cuartel central en Amsterdam (por qué? ni una pinche idea de porqué se movió), Gucci tal vez es la marca italiana más reconocida y mueve cada año unos 7 mil millones de dólares en un conglomerado que ya abarca otras prestigiosas marcas como Yves Saint-Laurent, Balenciaga, Armani, Oscar de la Renta y Ermenegildo Zegna.

En 1998, Gucci sacó a la venta unos jeans a un precio de 3,200 dólares, hasta el momento los pantalones comerciales más caros de la historia. Sorprendidos? Yo también, cuando tomé las dos fotos inferiores y vi los precios que casi me desmayo.

Vestido $1,784
Sandalias $585
Cartera $2,108
Lentes de sol $284

total: $4,761*

Para que vean que soy un gran desocupado me tomé la libertad de hacer la conversión de euros a dólares para que se hagan la idea de los precios de una sola mudada diaria. No incluye precio de calzón ni de brassiere (puta, si un hombre le compra eso a una mujer lo menos que esta esperando es que ella llegue a la cita con ropa interior).

Muchas otras marcas de ese calibre tienen una subsede en Florencia, como Armani, Dolce & Gabbana, Versace, Benetton, Prada y un largo y largo etc.


Regresando a los lugares de importancia en Florencia. Una de las estampas más cotidianas son los tres puentes que cruzan el río Arno, que separa en dos a la ciudad. El más conocido de ellos es el Ponte Vecchio, que hace honor a su nombre, por ser el primero construido en Europa, alrededor de 1335, usando solamente piedra. Desde la antiguedad, el punte fue utilizado como plaza para una intensa actividad comercial y que desde 1442 es mayormante joyerías y restaurantes de lujo, cuando Cosme de Médicis desalojó a los carniceros con la idea de darle mayor prestigio al lugar.

El puente se salvó de la destrucción durante la Segunda Guerra Mundial porque Hitler ordenó expresamente que se dejara en pie, sin embargo los otros puentes en Florencia si fueron destruidos.

Lo que si está destruyendo al puente es la constumbre de colocar candados en la cerca que rodea a la antigua estatua del artista Benvenuto Cellini. La constumbre, ahora penada con una multa de 50 euros, viene de la idea de que si uno coloca el candado, tendrá asegurado de por vida el amor de su pareja.